Ciencias sociales ciudadanas

En la sección « ciencia y técnica » del periódico  Le Monde, París, de ayer sábado 4, leí un artículo de un colega que resume bien la posición de nosotros, los científicos sociales que llamamos al público interesado a intervenir en nuestras investigaciones y aún más a inventar las suyas
En mis años de terreno etnológico en Oruro, los actores sociales (vendedoras, campesinos productores, campesinos cargadores) dirigieron más de un avez mis pasos en los pasillos de los mercados, me dijeron « deberías preguntar talc osas, deberías hablar con tal persona ». Cuando me ven con la cámara fotográfica o la filmadora me indican el ángulo y hasta la composición que debo grabar.
Todavía no han pasado a la redacción o a la comunicación de sus conocimientos pero terminará llegando ese momento.
Por ello mismo creé este sitio, para incitar a todas y a todos a « meterse a hacer ciencia » es decir a poner una cierta distancia entre sí misma (o mismo) y lo que hacemos, vivimos y entre el grupo y lo que él hace.
Aquí va la traducción del artículo.
Buena lectura!


Habrá ciencias sociales ciudadanas ?
Por Pierre Mercklé
Le Monde, 4 de febrero de 2012

Las ciencias experimentales y las ciencias matemáticas ven, desde hace algunos años, desarrollarse las iniciativas que abren  la investigación a la participación del público. Lo  que se llama crowdssourcing –« externalización  distribuida » del trabajo de investigación.- hace maravillas : en astronomía  el proyecto Galaxy Zoo permite la participación de decenas de miles de internautas para examinar y clasificar manualmente las galaxias a partir de fotos tomadas por Hubble ; con el juego video en línea Foldit, milles de personas que se divierten plegando las estructuras de proteínas,, resolvieron en algunas semanas, con la fuerza del número, de la emulación y de la habilidad lúdica, problemas contra los cuales los investigadores « profesionales » tropezaban desde hace varios años…
En el mismo dominio hay también la intrigante emergencia del Self Qauntification. Este movimiento, nacido en el Silicon Valley de California, reúne un número creciente de individuos que se dedican al extraño hobby que consiste en medir todo sobre sí mismo (temperatura, consomación alimenticia, empleo  del tiempo, humor…) y a reunir y compartir los datos, que comienzan a ser explotados, en medicina, por ejemplo.
Para un cierto número de observadores, estaríamos en presencia del inicio de la ascensión inevitable de una ciencia participativa, de una « ciencia ciudadana », borrando las fronteras entre los profesionales, los amateurs y el público rn general,  cuyo motor sería la explosión de internet. Ante esta visión encantada, el trabajo de las ciencias sociales es, por supuesto, de conservar un poco de distancia. De un lado, internet no es más, quizá, que  el medio, aparecdio recientemente, de una  transformación cuyo motor reside en  realidad en la coyuntura , desde hace varios decenios, de la aumentación general de la escolarización (y del  nivel de diplomas) y de la aumentación del tiempo libre. Y, de otra parte, quizá no es una tan gran novedad : en un libro reciente (Historia popular de las ciencias, 2011) el historiador Clifford D. Conner se esfuerza en rehabilitar los orígenes artesanales y populares del saber científico, mucho antes de la aparición de internet.
Pero el trabajo de las ciencias sociales frente a esas experiencias de « democratización » del trabajo científico, debería ser también de preguntarse por qué ellas se desarrollan en las ciencias experimentales y muy poco, justamente, en las ciencias sociales. En sociología o en ciencias políticas, por ejemplo, el modelo del corte radical entre investigadores profesionales y actores sociales es hegemónico, los primeros continúan considerando los segundos como los meteriales más que como los profesionales  posibles de sus ciencias.
Ciertas escuelas sociológicas pudieron, así, alentar la participación de los actores a la producción de los conocimientos sociales, pero de hecho, las experiencias de externalización de distribución de las tareas de colecta de datos, de análisis, y más aún de interpretación y de escritura, son todavía tímidas. La participación de los actores sociales en las ciencias sociales ne será suficiente, por arte de magia, a hacerlas ‘ciudadanas’. Pero rechazarla por principio, puede que sea, en el futuro,  cada vez más complicado. Sin embargo, todo o casi está por ser inventado : quién hace el frente  al desafío ?


Pierre Mercklé es sociólogo. Ecole normale supérieure de Lyon y Centre Max Weber. Blog : Pierremerckle.fr

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