verduleras

La complejidad, una actividad divertida

Muy joven me imaginaba escribiendo una novela diferente a todas las otras novelas escritas. Una novela sin fin, que cambiara todos los días, cada vez que le lector lo quisiera.

Como es posible ? Les cuento. El libro es una caja. En la caja, una vez levantada la tapa, el lector encontraba cartones, como en un juego de cartas, sobre los cuales estaban impresos los textos. Cada hoja, de cada lado del cartón, era una historia con principio y fin. Sin embargo, cada una de ellas estaba en relación con toda la novela y con todos sus personajes. El lector, cada que vez que se le diera la gana, no tenía más que barajar los hojas para servirse una nueva novela. Me imaginaba que, de este modo, las historias eran sin fin.

En ese entonces, cuando me imaginaba todo esto, no conocía las matemáticas y el cálculo de probabilidades. Entonces no sabía que hay una cierta cantidad de combinaciones posibles, según la cantidad de hojas y la cantidad de personas que barajan y cuántas veces lo hagan.

No es infinito, pero es bastante.

Por qué les cuento esta imaginación adolescente ? Mis experiencias de historiadora y etnóloga, combinadas a mis idas y vueltas por internet, me convencieron que en esa época temprana de mi vida no me equivocaba tanto.

A medida que avanzamos en el conocimiento de un tema, de lo que llamamos un « acontecimiento histórico », nuestras apreciaciones van cambiando. Como cambian nuestras apreciaciones sobre la calidad y los precios de las verduras, a medida que avanzamos por los pasillos del mercado.

Cada visita al mercado es la llegada a un nuevo sitio, a nuevas gentes, aunque conozcamos tanto el uno como las otras, y desde hace décadas. No quiero decir que no podemos decir « esto es esto » sino que decimos más bien « esto es esto y mañana sabré más sobre esto, mañana será todavía más complejo pero quizá mañana lo explique de un modo más simple y claro ».

Ah, llegamos al fin a la palabra que buscaba desde que comenzé esta página : complejo complejidad.

La Historia como la Etnología nos cuentan experiencias humanas complejas formadas por tramas, hilos, bordados, nudos, desgarros, encajes, redes apretadas, hilos desprendidos. Visto de lejos parecen uniformes e impenetrables y vistos de cerca parecen mezclados, sin forma, sin comprensión.

El problema de la complejidad es que nos ahoga, nos apabulla, nos aburre y, aburridos, miramos hacia otro lado.Como en el mercado, cuando nuestra mirada …ante tanta variedad de mercadería …nuestra mirada navega de aquí para allá.

Cómo hacer de la experiencia de la complejidad una actividad divertida ?

Utilizemos las capacidades nuevas de internet : en los « pasillos » Este y Oeste de nuestro sitio  comienze por visitar las verduleras del Mercado BolIvar, vaya a ver a sus abuelitas de la época del Chaco. Sepa cómo vivían las antiguas vendedoras de la época de los españoles. Dése una vuelta por los teje manejes de las autoridades municipales de entonces y de más tarde.

Vaya y venga. Suba y baje.

Y cada tanto, mire por dónde pasó y mire el « mapa » para saber donde está el Norte y el Sud.