Archivos históricos

El Archivo de la H. Corte Superior Departamental de Justicia de Oruro contiene los legajos de los procesos iniciados ante esa corte durante el siglo XX. Junto a esta masa documental de uso cotidiano para los magistrados, abogados y litigantes que crece constantemente, se conservan los fondos notariales de los siglos XVII, XVIII y XIX.

 En algún momento del siglo XX (o del XIX), si le hacemos caso a una de las tantas historias que pueblan y corren en la ciudad, un escribano de Oruro habría recogido el grueso de los registros de sus antecesores . A su muerte, habrían pasado a ser propiedad de la Corte. Podemos suponer que no hubo decisión ni necesidad primitiva de la institución jurídica de conservar dicho archivo?

En nuestras tierras latinoamericanas los archivos sufrieron, a menudo,  las mismas violencias que los habitantes. Cada revuelta, cada revolución, cada guerra  y estadía de soldados provocaba su lote de incendios, porque los soldados tenían frio (comprensible) o porque los pobladores querían deshacerse de los registros, tan odiados, del fisco (real o republicano). No sorprende, entonces que el tránsito hasta nuestros días de las actas de escribanos  haya sido tan azaroso. Los registros, que primitivamente fueron gruesos folios encuadernados y que contenían las actas realizadas ante un solo y mismo escribano (es cierto que a menudo, Oruro sólo tuvo uno) y que podían abarcar varios años en un solo volumen, han sido desencuaderados, « ordenados » y reunidos por año. Como el trabajo, felizmente, no ha sido sistemático, es posible, todavía, revisar un registro intacto. En otros casos, faltan las actas de años enteros, hay centenares de hojas sueltas, difíciles de clasificar o de fecharlas. El máximo progreso en los años 1980 fue la confección de someras tapas de cartón sujetadas con cuerdas que protegían precariamente cada legajo, formado por unos 200 a 300 folios.

Enorme tesoro documental de tres siglos que, sin embargo, hasta 1981 estuvo almacenado sobre el piso mismo de un viejo depósito de la antigua Corte. En el nuevo edificio encontró mejor refugio, sobre estantes, y orden cronológico. No había entonces, ningún tipo de inventario archivístico. Por suerte, el clima seco del altiplano conserva el papel!

Hoy, por suerte! y por voluntad de las autoridades de la Corte, los documentos se encuentran en cajas y han sido inventariados. Los interesados en hacer investigación historica pueden consultar un inventario electrónico.

 A las escrituras notariales de mineros y comerciantes, por razones todavía desconocidas, se hallan entremezclados los papeles de la justicia ordinaria de la ciudad, desde el siglo XVII hasta principios del XIX. Son las causas presentadas ante los corregidores y los alcaldes ordinarios. Hay también, algunos papeles del cabildo tales como copias de las juntas o correos intercambiados con la Audiencia de La Plata.

 

 

El Archivo de la Biblioteca Municipal

Posee una serie incompleta de libro de las Cajas Reales de los siglos XVII y XVIII, que completan, sin embargo, la colección de los « libros de libramientos de caudales » que se encuentran en el Archivo de Buenos Aires. Los únicos volúmenes de gran valor eran  el becerro que contiene el acta de fundación de la ciudad y otros libros de cabildos de alrededor de 1670 (Hoy en el nuevo archivo).

En 1997 yo había copiado del catalogo administrativo caratulado “Transferencia de bienes del Activo fijo”

# 16 código 18918 : “Libro de Cabildos que empieza desde el 1ro de Enero de 1775 hasta 1800”

# 84 código 18986 “Libro de Cabildo que empieza a correr del 12 de junio del año de 1775”

# 313 codigo 8522 “Libro del Cabildo de Oruro del 29 de Noviembre del año de 1632 hasta 1640 (tiene el sello de Marcos Beltran Avila!)

# 112 código 19014 “Libro del Cabildo de Esta Villa de San Felipe de Austria 1653.

# 3 código 18904 “Libro de Cabildo de Esta Villa de San Felipe de Austria, del año de 1673”

# 7 código 18908 “Libro de Cabildos de los años de 1705 a 1711”


Agrego una nota de mi cuaderno de terreno de 1997

/ fs 34 /

19/XI/97

Libro del Cabildo que empieza a correr desde 30 de Marzo del año de 1711 (hasta 8 de Mayo 1617 (//sic!)

encuadernado, sin numerar, excelente estado

(En el Archivo Administrativo de la Honorable Alcaldia, Caja Consistorial)


El Archivo de Poopó

Las historias de Sepulturas, Paria y Poopó están íntimamente ligadas a la de Oruro, porque sus habitantes trabajaban y comerciaban en la ciudad y porque los empresarios mineros criollos y españoles tenían minas e ingenios en las tres regiones. A ello podemos agregar que, a menudo los personajes influyentes de Oruro postulaban y lograban el cargo de corregidor de Paria.

Luego de la independencia, Paria fue despojada de su rango de capital de la provincia que lleva su nombre, a favor de Poopó (a 59 km de Oruro). El archivo de justicia del período colonial fue transferido a la sede del nuevo juzgado, donde hoy pueden ser consultados unos 22 legajos que encierran alrededor de 2.000 expedientes. La clasificación no es siempre clara (valga por ejemplo « Expedientes del coloniaje ») mientras que los títulos más técnicos no dejan lugar a duda sobre su contenido (« civiles », « criminales », « ordinarios », « padrones de ayllos de Paria »). Bajo estos nombres se encuentran centenares de expedientes sobre los litigios de tierras, los conflictos familiares y la industria minera. En la notaría de Paria se hallan depositadas las escrituras desde el siglo XVII hasta nuestros días.

Estos pequeños archivos, junto a los fondos que se encuentran en la Corte de Justicia de Oruro y en la Biblioteca de la Casa Municipal de la Cultura, permiten descifrar no sólo la historia sino tambien la topografía y hasta la arqueología manufacturera de la región. Un ejemplo : a la entrada de Poopó se ven los restos del ingenio de Halantaña, cuya construcción, según antiguos pobladores del pueblo, remontaría « a tiempos viejos » de principios del siglo pasado. Ello es corroborado por una placa metálica colocada en la base de la chimenea. El archivo de Paria contiene la descripción de ese mismo establecimiento, pero del siglo XVIII. En 1780, propiedad de Juan de Dios Rodríguez, trabajan en él unas 200 personas y la utilización de las aguas del río Paria, generaba conflictos entre su propietario y los otros empresarios mineros.


 

Si desean continuar la búsqueda de archivos, los invito a leer





Biblioteca Municipal

Archivo de la Corte

Poopo

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