Comercio y moneda

 

En un territorio exiguo físicamente, como son las canchas, tambos y tiendas de mercaderes y comerciantes de Oruro, por el que transitan mercaderías, barras de plata y moneda, la ausencia o presencia real de esta última toma un carácter trascendental que nos permite  adelantar conclusiones sobre los mecanismos de comercialización y las razones de la participación de los diferentes  grupos sociales en ese proceso comercial.

Revisemos el cuadro nnnnn del capitulo II en el que intentamos  una taxinomia de los  circuitos comerciales. Los diferentes ejemplos presentados y la explicación minuciosa de algunos de los mecanismos nos  muestran que los circuitos no son simplemente verticales ni piramidales, en los cuales una persona o un grupo de personas controlan el flujo de mercaderías que tienden en  un sólo sentido, desde la cúspide a la base. Los niveles, de 1 a 6, permiten marcar ciertas tendencias, sobre todo en el volúmen de productos que se manejan pero nos esconden la fluidez de los intermediarios.

Los comerciantes, los mayoristas y los minoristas, no se contentan con la venta de un determinado producto ni aun en la distribución exclusiva de géneros de Castilla en detrimento de los de la tierra. La diferencia entre un mercader y un comerciante o un factor no es entonces lo que vende sino la cantidad que vende. La  misma diferencia se encuentra entre los comerciantes minoristas importantes y sus colegas de menor capacidad comercial y, más aun, el sentido del aprovisionamiento de mercaderías no es obligatoriamente del más rico al más pobre. De este modo, un pequeño comerciante vende, a otro más importante, ají, algodón, tejidos indios o maderas que él obtiene a su vez del productor mismo o de algunos de los intermediarios habituales de los productos indígenas (jark’iris , cancheros). Un mercader o factor cuzqueño es proveído en yerba mate o en cera por un comerciante mediano de Oruro, quien, a su vez, lo recibe de su corresponsal en Cochabamba que es abastecido a su vez en producto altoperuanos.

A esta flexibilidad  de los canales entre comerciantes, se  agregan los empresarios  mineros quienes dedican parte de sus energías al comercio, en especial de productos americanos, y aun al comercio de los productos agrícolas (quesos o cebada, entre otros) que producen sus tierras. De este modo, se entrelazan los circuitos de productos comercializados, contribuciones de coemrciantes a los industriales mineros (las habilitaciones) y pagos de deudas.

 La ausencia de moneda en los intercambios (ir a la Presencia de moneda)

Una lectura cuidadosa de los negocios que se realizan en Oruro nos descubre todos los aspectos de la vida comercial y cotidiana en la que la ausencia de moneda parece innegable. En la industria minera el socio que provee el capital  da avíos [1], término que en la lengua española no tiene sentido de capital sino de utensilios, de objetos destinados a realizar alguna cosa, algún acto.

Este socio o asociado, se ocupa de enviar al dueño de la mina (el socio que provee la mina) los materiales y herramientas necesarios para la explotación, remunera los servicios de personas que realizan  trabajos fuera de la mina y, por último, provee al empresario de mercaderías diversas. El azoguero, a su vez, le reintegra le valor de lo recibido con las barras de plata producidas por su mina, salvo que el metal precioso no es evaludado al precio del mercado sino a otro, inferior, que permite al proveedor de « fondos » de obtener un beneficio en el intercambio posterior de las barras. A este  interés el rico mercader o azoguero habilitador (llamado tambien mercader de plata) agrega el porcentaje ya recargado en la evaluación de los productos entregados al azoguero.

Tanto este como su proveedor, cuando solicitan mercurio a los oficiales reales, lo pagan a término y con la produccción de la mina.

El aprovisionamiento de la pulpería de la mina como los salarios en especies de los trabajadores, pueden ser tambien proveídos por el habilitador y pagados (o devueltos) en mineral [2].

Los mineros y aun los grandes comerciantes perciben la mercadería como garantías financieras. Los proveedores de materias primas y de útiles y aun la mano de obra – nunca esta de más recordar que en Oruro no hay indios mitados – pueden ser retribuídos por medio de productos. Esta misma reserva de mercadería permite hacer frente a los gastos urgentes, a las inversiones industriales (compra o alquiler de minas y trapiches), a la concesión de créditos a los colegas o a la garantía de préstamos pedidos.

Los empresarios-comerciantes y aun los corregidores-comerciantes o los regidores-comerciantes aparecen bajo una luz diferente si consideramos sus transacciones como financieras. Es cierto que la diversificación es un medio de asegurarse una cierta ganancia, porque la minería es una industria azarosa, las relaciones comerciales de los azogueros pueden ser consideradas como « bancarias ». El negociante que vende a crédito al minero puede ser considerado como « proveyendo fondos de explotación ». La calidad y la cantidad, el precio y la oportunidad de las compras y ventas realizadas por los empresarios pueden ser clasificadas en la rúbrica « alquiler del dinero ».

Una reserva de yerba mate, de bayetas, de encajes o de leña puede asegurar la compra de sal, de mercurio o de alimentos y servicios. Las cuentas de Fuica y Mier [3], mezclan, como se recordará, servicios y productos necesarios a las minas con objetos « frívolos » y alejados de la actividad mineral. Esas cuentas pueden ser leídas, en parte, como la documentación de una asociación de financiamiento. En el mismo sentido, el habilitador que provee los productos es a la vez socio e institución financiera.

Entre comerciantes las transacciones, aun cuando hay un acta notarial, parecen ser un intercambio de mercaderías y el peso de a 8 reales, no es más que una unidad de cálculo. En el capitulo II hemos visto una compra de 30.000 pesos de mercaderia europea pagados con mercaderia americana. De boca de los dos comerciantes interesados sabemos que ellos consideran que hubo « compra » y « venta » y « pago » y en ningún momento utilizan vocablos tales como « trueque » o « intercambio ». Ello lleva a pensar que « pagar con dinero » y « dar una cosa a cambio de otra » tendría un valor similar o no serían percibidos como antagonistas.

Hablamos otro lugar del factor Calatayud quien hace frente a los gastos de dos años de viajes entre Oruro, el norte de Chile y Cochabamba, vendiendo los artículos que transporta y que le habían sido proveídos por el mandatario de la empresa. Esta misma mercadería es utilizada para pagar parte de los salarios de quienes se ocupan de las mulas : tejidos europeos, cuchillos, cuerdas, tejidos americanos. La intervención del antiguo corregidor Miranda en el negocio se traduce por la entrega de mercaderías al factor. Al final del viaje, en Cochabamba, la tropa es entregada contra el envío a Oruro de harina [4].

 

En estos dos casos como en otros, la moneda como medida concreta no parece intervenir sino que es reemplazada por los productos realmente entregados por cada una de las partes y la evaluación de su precio. Hay, no obtante, numerosos documentos donde sólo se inscribe el total de las transacciones y sobre los que flota una cierta incertidumbre, sobre ellos volveremos algunas líneas más lejos.

 

En la poca documentación de justicia ordinaria que queda de Oruro colonial[5], los robos de monedas son escasos, por no decir inexistentes. En los embargos o inventarios de bienes, aun de los habitantes más importantes [6], no se encuentran rastros de moneda y los testamentos, prolijos en cuanto a los bienes del testador, a sus deudas y deudores, y a los montos que otorga a cada heredero y beneficiario, no indican la pertenencia o traspaso de dinero en moneda. Su lugar es ocupado por los diferentes tipos de vales, reconocimientos de deudas, obligaciones, letras de cambio, que son enunciados minuciosamente y que indican que el vacío « monetario » es ocupado por todo tipo de instrumento financiero, en el que una cadena quasi circular hace transitar en un sentido los documentos financieros y en el otro los servicios y mercaderías. Al final de la cadena la obligación por « dinero » es cancelada con el traspaso de productos[7].

En una sociedad en la que no existen los establecimientos financieros, algunos mercaderes o empresarios mineros ricos parecen servir de organismos de préstamo.

Se pide un "préstamo" o un "crédito" que se concretiza por la recepción de los artículos necesarios (útiles o mercurio para una azoguero ; telas para un artesano; alimentos para un jefe de familia) por la que se firma un vale por una cantidad habitualmente redonda, 100 pesos, 400 pesos…, en la cual estaría incluído el interés calculado por el préstamo y por el plazo de devolución. Esta debe efectuarse también en un producto o en un servicio realizado por el deudor. Cuando el crédito del solicitante no es considerado fiable se le exije el depósito de una prenda, vestimentas u objetos en oro y plata.

Los indios comerciantes también utilizan procedimientos similares. Juan de la Cruz Choque es quizá proveedor de pequeños comerciantes indios pero algunas de las deudas enunciadas en su testamento parecen ser el producto de préstamos, seguramente en especies. Se llega a esta conclusión cuando en la enumeración de sus bienes no se menciona la presencia de otros valores aparte de los deudores, su casa y el ganado.

Una demostración de la utilización de los objetos de la vida cotidiana o realizados en metales preciosos como forma de ahorro o de reserva, es la historia de los cónyugues indios establecidos en una tienda de Oruro, cuando deben viajar hasta las costas del Pacífico, entierran sus bienes : una montura, algunos vestidos, algunas libras de plata.

En el mercado de comestibles, el precio del derecho de depósito de las mercaderías, así como las diferentes tasas, homenajes y limosnas son calculados y entregados en productos :

los vocablos vale, chaparra, ricuchicuy, dicar, cota,

designan el « homenaje » forzado que se rinde al encargado de la plaza mercantil con la elección y entrega de los mejores productos poseídos. Los hospitales, conventos y prisiones son alimentados con los productos que se toman a los indios proveedores con el nombre de limosnas.

 

La moneda, entonces, no habría sido de circulación corriente entre los empresairos mineros y comerciales y aun entre los comerciantes pequeños ? Una operación de 30.000 pesos de Domingo Pacheco, la sociedad minera de Fuica y Mier con una cuenta que asciende a 350.000 pesos, el pago de medio real de limosna forzada son todas situaciones en la que le peso, el real, el cuartillo, son reducidos a sus dimensiones contables. Las cifras anotadas en los libros de las Cajas Reales en moneda no tendrían otra realidad concreta que bajo la forma de mercaderías y alhajas o barras de plata ?

La ciudad de Oruro, como los otros centros urbanos del Alto Perú, no sería en el siglo XVIII más que un enorme centro de intercambios en especies, de trueques en los que los valores de cada cosa serían reducidos a un precio o « valor » en dinero para permitir las comparaciones y facilitar los cambios: una mula es trocada contra unos sacos de harina porque ambas mercaderías son calculadas por su precio en el mercado.

La "presencia" de moneda

 

El « dinero » sería entonces un útil para calcular y sumar calidades y cantidades difícilmente reductible ? Las piezas de moneda, escasas, « eran consideradas como un variedad particular de mercaderias algunas veces menos fungible que algunas otras »[8].

Jean Meuvret en este mismo remarcable artículo sobre la circulación monetaria en Francia en los siglos XVI y XVII nos ofrece una guía preciosa del destino y la razón de las monedas que efectivamente entraban en los circuitos comerciales

« podemos afirmar, cualquiera haya sido la diversidad des las operaciones ejecutas por ellas, que el hecho de hacer recurso a las monedas de buen peso y buena ley suponía casi necesariamente la existencia de una necesidad que no podía satisfacerse en el marco provincial. Era necesario que hubiera, al extremo de la cadena de intercambios, un vendedor que se negara a contentarse des los medios de pago habituales »[9] .

Las actas notariales de envío (fletamento) de productos desde Oruro, en especial a Cuzco, a pesar de no presentar más que una parte de las operaciones de intercambio con el exterior, parecen confirmar esta utilización casi exclusiva de la moneda como forma de pago del comercio al por mayor .

« Era necesario que hubiera, al extremo de la cadena de intercambios, un vendedor que se negara a contentarse de los medios de pago habituales ».

En Francia y durante el Antiguo Régimen, no debe de haber abundado las barras o los trozos de plata como en el Alto Perú y en particular, en Oruro y Potosí. Ese metal es utilizado en los pagos del gran comercio en lugar de la moneda y aun en combinación. En la ciudad mismas , las barras de plata son utilizadas en las actividades comerciales e industriales a gran escala…Pero parece existir, en nuestra ciudad como en toda la Audiencia de La Plata, al menos una persona que no acepta el pago en especies, el corregidor y una institución que exije los tributos en moneda, las Cajas Reales.

Habría entonces una circulación interna de moneda, aunque fuera a fines de pagar las sumas exijidas por la administración española? La exigencia de la Corona es una formalidad contable o está basada en necesidades y realidades tangibles ? Por qué vías y dónde los indios adquirirían las piezas necesarias ? Solamente los indios manejarían algunas monedas para el pago de sus tributos ? (volver a La ausencia de moneda en los intercambios)

Bien fungible

Los bienes fungibles son una clasificación de los bienes utilizada en el derecho en dos sentidos: como aquellos que no se pueden usar conforme a su naturaleza si no se consumen (también conocidos como bienes consumibles), y como aquellos que tienen el mismo poder liberatorio, es decir, que se miran como equivalentes para extinguir obligaciones.

El caso más típico de bien fungible es el dinero, pero se engloban en esta categoría todos aquellos bienes muebles que se consumen (gastan o desaparecen) para su poseedor con el primer uso y eso, aunque pueden mantener su existencia física.

Importancia de la clasificación [editar]

Dadas sus características especiales, existen regulaciones específicas para contratos cuyo objeto son bienes fungibles. Tal es el caso del arrendamiento, el contrato de usufructo o el depósito.

Esto no es así porque normalmente no se pude restituir un bien fungible después de su uso, dado que ya se ha consumido, y la obligación pasa a ser la de restituir la misma cantidad y calidad de bienes equivalentes.

las cosas no fungibles son aquellas que no tienen poder liberatorio equivalente porque poseen un filosofia, caracteristicas propias y por consiguiente, no pueden ser cambiables por otras.

http://es.wikipedia.org/wiki/Bien_fungible

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[1] « Avio : 2. Amer. Prestamo en dinero o efectos, que se hace al labrador, ganadero o minero ». RAE, 1956, p. 151. VE

[2] ANB, Expedientes de Minas, T. 90 Doc. 735, 1787-1788 « Don Manuel de Ruiz de Sorzano sobre los pesos que don Manuel Plantarrosa y sus herederos le estan debiendo en razon de las habilitaciones que les hizo para el giro de las minas ».

[3] Cuentas que fueron vistas en detalle en el capitulo II.  ANB EC 1727 n° 4878, « Autos contra los bienes de Jose de Fuica por parte de Martin de Mier y Teran por sumas crecidas ».

[4] ACSJO. Archivos Notariales. 1699 « Juicio por cobro de pesos iniciado por los albaceas del capitan Sebastian Vélez de Pomar ».

[5] Remitimos al lector a la seccion « Archivos consultados », para una descripcion del problema documental.

[6] Cuando la confiscacion de los bienes de los complotados de febrero de 1781, se han tomado « quanto se les encontro exequible (sic) en oro, Platta y Alajas », AGB 9-33-3-1 Hacienda leg. 29 exp. 750. 1785 « Autos que remite el Sor. Govor. Intte. de la Plata. Las cuentas que deben a la Rl. Hazda. los reos de la villa de Oruro, de sus bienes u minas, ingenios embargados para cubrir el descubierto que se halla la Rl. Hazda.

[7] Meuvret, 1971, p. 132 passim.

[8] « étaient considerées comme una variété particulière de marchandises parfois moins fongible que telle ou telle autre ». Meuvret 1971, p. 133. La traduccion nos pertenece.

[9] Id.p. 134      arriba

 

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