La Plaza Mayor

Oruro está construída “a los flancos de una colonia” escribe un virrey de Lima.

Las dos montañas, llamadas por los españoles, Pie de Gallo y San Cristóbal, defendieron durante siglos a los pobladores de los vientos. Vientos que azotadan a menudo por intensas ráfagas cargadas de la arena de las llanuras circundantes.

En la zona más protegida se diseñaba en 1607 la Plaza donde concurrían los mercaderes, artesanos y pequeños comerciantes.

Alrededor de la plaza se alzaban las 700 casas donde vivían unas 1100 personas entre

vecinos Pobladores mercaderes y oficiales de diversos oficios muchos de ellos casados y con muchos hijos casas y familias”(AGI Charcas 32 ff.48).

 Al norte de las zona española se extendía la Ranchería, el barrio de los trabajadores indios que contaba con 6000 hombres

 que como acostumbraban generalmente son casados y con muchos hijos”(id. ff. 20.

 Entre españoles e indígenas la población habría sumado unas 21000 personas que vivían apretadas en un rectángulo que no alcanzaba al kilómetro por lado.

Descendiente de un miembro del cabildo de los últimos años coloniales, José María Dalence, parece haber poseído el padrón de 1678 que había sido levantado por Luis de Miranda, que hoy está perdido. Según este autor, que escribía en los años 1870, la población de dos siglos antes habría ya ascendido a 37.960 almas y, como considera que los indios deberían haber sido otro tanto, calcula el total en 75.960 habitantes (Dalence 1975: 161-162). En el espacio de dos generaciones los habitantes casi habrían cuadruplicado en número. Cierto es que ese año pertenece al período que cierra la edad de oro de las minas de plata orureñas.

El siglo siguiente no será más que un intento de mantener estable una producción que tiende dramáticamente a la decadencia. Cuando los indios rebelados invaden Oruro en febrero de 1781 su número, alrededor de 20000, es superior, al decir de algún documento de la época, al de los españoles y criollos. Poco antes del fin de la guerra de la independencia, los habitantes orureños ya no son que un pobre puñado de algunos miles. Habrá que esperar que las minas vuelvan a producir, esta vez estaño, para que la población urbana se incremente.

La provisión de agua potable ha sido y es problema primordial en al ciudad de Oruro. Cuando su creación, el agua que era escasa y salobre dentro del recinto urbano era traída para los habitantes ricos desde Sepulturas. Y, en sentido inverso, los minerales extraídos de las minas de los alrededores eran encaminados a Sepulturas para ser molidos en los trapiches del río. A principios del siglo XVIII hay noticias  de una fuente que en plena plaza era utilizada por el pueblo. Como el subsuelo altiplánico es atravesado por innumerables napas de agua se podía cavar para procurarse el líquido vital pero era necesario buscar profundamente las aguas libres de salitre. Esta obra, costosa, sólo era realizada por unos pocos orureños ricos o por el Cabildo. Ello explica que una de las razones del éxito de una cancha o de una tambo fuera su provisión de agua para las bestias de tiro siendo las otras su disposición con respecto al centro de la ciudad por un lado y por el otro, lo servicios  personales que rindiera la dueña o encargada del establecimiento.

Justamente la imposibilidad de cumplir el primer requisito fue uno de los argumentos utilizados por los indios comerciantes de Cuzco para negarse a aceptar el control municipal que se ejercería sobre ellos si sus animales de carga fueran alojados obligadamente con las mercaderías en la casa de abasto,

“también se carece de la agua que es lo más principal respecto de no haverla y si tiene pozo es de agua copagira danosa de que el momento que prueba cualquier animal queda muerto”( ANB)

 Algunos dueños de recuas preferían estacionar sus mulas en las afueras de la ciudad donde existían ciénagas y muchas Partes donde se rrecoge agua en el ynvierno”

La Plaza es el centro nervioso, allí se reúnen comerciantes y compradores,  regidores vecinos, los religiosos y feligreses. Hacia el costado oeste se encontraba la catedral, quizá el lado norte estaba ocupado por el cabildo, el este podría haber estado delimitado por una capilla que separaría la Plaza Matriz de la del Regocijo, donde se corrían toros durante las fiestas. A los cuatro ángulos de la Plaza había altares que eran decorados para Corpus Christi  por los diferentes oficios que trabajaban en la ciudad. El ocuparse del altar de los mercaderes fue uno de los triunfos sociales de las regatonas de la plaza.

El espacio que no era ocupado por los edificios públicos era compartido por  minúsculas tiendas donde se amontonaban géneros de Castilla y géneros de la tierra. En algunos metros cuadrados el comerciante almacenaba su mercadería y en algunos casos acomodaba cama y efectos personales y aun mujer y prole. En su afán de ganar espacio las tiendas se prolongaban hacia la Plaza.

Al principio colocadoron algunos canastos o barriles para exponer los productos y atraer los compradores. Más tarde, cuando los negocios florecían y la mercadería invadía la tienda-depósito, los comerciantes construyeron paredones bajos de barro a ambos lados de las puertas. En 1771, cuando la plaza presentaba ya este aspecto, hubo denuncias sobre una doble utilización de estos poyos, de día espacio mercantil, de noche lugar de juegos eróticos y escondite de ladrones. Las construcciones fueron destruidas y los comerciantes fueron conminados a demostrar menos audacia en la conquista de espacio mercantil sobre el espacio público.

La zona mercantil se extendía  hasta unos doscientos metros alrededor de los límites de la Plaza, donde se prosperaban otras tiendas, tabernas, chicherías, atelier de artesanos, panaderías, Cajas Reales, tambos y canchas. Estos últimos tenían necesidad vital de estar cercanos a las zonas donde se movían compradores y vendedores. Cada intento del Cabildo de instalar una cancha para los comestibles en zonas un poco más alejadas elevaba quejas de proveedores, sobre todo de aquellos que habían hecho del comercio una profesión habitual. Es el caso de los indios comerciantes de Cuzco o de La Paz que se niegan rotundamente a descargar en un espacio desvalorizado comercialmente, en

una casa desolada que sirve anualmente por carnavales de toril cuya situación se halla a tras mano de todo comercio”(ANB 1800 50 fs.)

 En la Plaza Matriz las actividades municipales (acuerdos del Cabildo, pregones) las religiosas (procesiones y altares) y las comerciales coexisten en el tiempo y el espacio. El cuadrado polvoriento del corazón de la ciudad está constantemente concurrido por vendedores y clientes, curiosos y viajeros. Esta muchedumbre confiere solemnidad, al menos ruidosa, a los regidores que se reúnen a

 “son de campana tañida, como es de uso”

y que llegan revestidos de todo el aparato de su función y de su clase social, varas, trajes, caballos y aun monturas lujosas. Las decisiones de las autoridades jurídico-políticas  y de los funcionarios reales, preceptores de tasas, diezmos, quintos y tributos, son dadas a publicidad por pregoneros en la plaza.

 Las procesiones y altares son manifestaciones religiosas públicas que necesitan por definición un gran concurso de participantes y espectadores. Las corporaciones de oficios mecánicos y de comerciantes y mercaderes son obligados a desfilar y a pagar los gastos de los altares que deben ser levantados en las esquinas de la plaza.

Para algunos, la participación a estas manifestaciones religiosas son motivos de vergüenza pública, como para el noble que no acepta que se lo considere comerciante (aunque alguna vez haga vender en su nombre géneros de la tierra)  y para el mercader orureño que desprecia a sus colegas pequeños.

En ambos casos no se pone en tela de juicio la legitimidad de exigirles su contribución al fasto religioso –¡colmo de la impiedad!- sino el que en plena plaza pública sus personas y obras pías sean asimiladas a las de los comerciantes o mercaderes.

En una situación opuesta se encuentran los vendedores de comestibles y géneros de la tierra de la recova que maniobran para ser elegidos en las juntas de comerciantes y así poder integrar las listas de altareros.

Los oficiales de los gremios de artesanos, poco acostumbrados a montar a caballo debido a que su condición social y sus ingresos no se lo permiten, deben en días de fasto alquilar sillas y cabalgaduras para el desfile. Al gasto importante que resulta de esta obligación los pobres oficiales se convierten en el hazmerreír de los orureños que se burlan de sus esfuerzos para mantenerse sobre los caballos y dirigirlos convenientemente... Los artesanos piden ser dispensados de este honor por el servicio más humilde de altareros.

 

 

arriba

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

 

 

 

Ajouter un commentaire
Code incorrect ! Essayez à nouveau