La Riel

El ferrocarril y la creación de nuevos espacios

En los primeros años del siglo XVII la Plaza Matriz era el único espacio posible, en un ciudad que nacía.

Años más tarde algunos empresarios crean canchas y tambos y las vendedoras se desplazan también a la plazuela vecina a la central.

En pleno siglo XVIII, siguiendo la política de reorganización de los Borbones se crea la casa de abasto que intenta despojar al centro de la ciudad de su carácter mercantil, la empresa no es coronada por  un éxito completo, ya que coexisten tres espacios mercantiles, el público en la plaza, el municipal en el abasto y el privado en canchas y tambos.

Durante los años de retracción demográfica y económica la situación no ha variado.

A fines del siglo XIX, cuando se ordena la destrucción del fuerte construido por los españoles y que formaba el límite este de la ciudad, la zona libre es ocupada por vendedores venidos del centro porque el eje de rotación del mundo comercial cambia rotundamente con la construcción del ferrocarril Antofagasta-Oruro en 1892.

La línea férrea se extiende de sur a norte sobre le costado oriental justo donde el declive oeste-este de la superficie de la ciudad se suaviza para convertirse en pampa. La riel (la vía férrea) se convierte en punto de referencia, de un lado la ciudad, del otro la pampa.

“La mami de mi mami decía que antes Oruro era chiquito, por el Socavón había casitas de paja... de la Ranchería no hablaba. La plaza principal era leeejos... lejos y donde esta la estación era más lejos todavía. Todo era arenal. No había coches, no había taxis.”

 “Hay un hombre que camina, que vendrá caminado dice (de la planicie occidental) que llevará a la gente, que tiene dos ojos y otro hombre como serpiente vendrá y manejará harta gente. Como habrá sido.”

Hasta ese momento la estructura edilicia tendía a crecer hacia el norte siguiendo el camino que desde el fuerte y pasando por la garita de La Paz conducía a la capital y Cochabamba. Las tiendas de cierta importancia se encontraban en la que es hoy calle La Plata, en el eje entre la plaza y la antigua casa de abasto que pasaba por lo que algunos viejos orureños creen que fueron las Cajas Reales.

Oruro recobra su antiguo status de nudo de comunicaciones entre la costa y el altiplano que había perdido en los años que languideció como pequeña capital provincial. Llegan a la ciudad todo tipo de insumo para la industria minera, artículos de primera necesidad y objetos de lujo importados en su mayoría de Europa. Las casas mayoristas se instalan ya no sólo en La Plata sino también en la calle Bolívar, que “baja” del centro hacia la estación. Porque el ferrocarril, el primero de Bolivia, instala la estación a unos metros del antiguo fuerte y rompe de este modo el corsé que impedía a la ciudad expandirse hacia el este.

Las vendedoras de comestibles se aprovisionan directamente de los vagones detenidos junto a los andenes y se instalan a lo largo de las vías del tren y del espacio libre del antiguo fuerte. Entonces cobra importancia un tambo que habría sido instalado en esa misma época en la calle Cochabamba, a unos metros de la vía férrea y que en unos años más se llamará mercado Campero.

Al mismo tiempo se comienza a definir una especialización de los mercados:

La antigua cancha municipal del barrio de Quiroga vecina de la iglesia de Santo Domingo, se convierte en el Mercado de Arriba donde se vende especialmente indumentaria y productos importados.

El mercado de abajo, Campero, vende comestibles e indumentaria.

 Pero ya en la época de la guerra del Chaco los comerciantes del primero exigen que sus colegas del segundo suban para polarizar los centros de venta en “indumentaria” y “comestibles”.

A pesar de años de discursos y trámites el monopolio del mercado Fermín López no se realiza y se estructura la fisonomía del sistema moderno  de mercados:

los mercados centrales venden todo tipo de mercadería dando mayor importancia a la indumentaria y menaje pero sin olvidar los comestibles frescos y las conservas;

los mercados periféricos venden casi exclusivamente  comestibles frescos.

La nueva corriente de expansión de la ciudad que la impulsa hacia el este desborda hacia el norte y el sur y el cuadrado del casco colonial y republicano se convierte en una cinta que limita al oeste las montañas y al este la línea férrea.

En la década del 40 se urbanizan las zonas Oruro Moderno (norte) y Agua de Castilla (sur) y para promocionar el norte la municipalidad crea una feria anual e intenta la constitución de ferias periódicas. Si la primera innovación parece tener éxito la segunda debe esperar los años 60 con la nueva expansión de la ciudad y la inmigración para que se instalen ya no ferias periódicas sino mercados semanales.

 

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