La Fiebre amarilla en Buenos Aires

 

 

Cuatro epidemias en 20 años (1852, 1858, 1870 y 1871)!  En la última murieron unos 18 000 porteños, el 8% de la población de entonces. En una  ciudad donde la tasa de mortalidad diaria era de menos de 20 personas, ciertos trágicos días del 1871 morían hasta 500 apestados. Los servicios sanitarios no daban abasto. Las medicinas y los hospitales eran precarios e ineficaces frente al avance de la enfermedad. Médicos, enfermeras y particulares hicieron muestras de coraje y heroísmo cuidando los enfermos sin pensar en sus propias vidas. Los observadores con cierto espíritu crítico comprendieron que el hacinamiento humano en las zonas sureñas de la ciudad, donde vivían los negros e inmigrantes aumentaba los riesgos de contagio. Que la falta de red cloacal hacía de las zonas muy húmedas un caldo de cultivo. Que ellas terminaban contaminando las napas de agua potable. Que era urgente modernizar la red urbana sanitaria.

 

Quienes pudieron huyeron, provisoriamente, de  la ciudad. Quienes pudieron se establecieron definitivamente en las zonas norte de Buenos Aires a las que sólo se llegaba si se tenían los medios de transporte apropiados  porque estaban a una media jornada de camino del puerto. Abandonaron así  la histórica zona sur donde sus antepasados habían recibido sus solares allí por el siglo XVI. Pero conservaron la propiedad de los edificios que los alquilaron a los inmigrantes. Fue de este modo que una violenta peste  comenzó a darle el rostro moderno a la Gran Aldea: precios inmobiliarios y servicios varios más elevados en el norte que en el sur.

 

En esa multisecular guerra bacterial entre los continentes , las civilizaciones y los sistemas económicos, la fiebre amarilla sufrida por  Buenos Aires nos plantea algunos problemas graves. Sabemos que en esta guerra de trincheras de los autóctonos contra los invasores el resfrío europeo diezmó a las tropas de guerreros y de labradores de las comunidades sudamericanas. Sabemos que las mujeres los vengaron tomando la energía sexual de los conquistadores y devolviéndoles algunos regalos venéreos. Sabemos que las tropas francesas fueron decimadas por la fiebre amarilla en el Caribe, dando respiro a los esclavos rebelados.

 

Pero sabemos por qué hubo que esperar el año 1937 para que se anunciara el descubrimiento de la vacuna contra la fiebre amarilla? Quién decidió que se pusieran compuertas a otras plagas mientras que esta enfermedad llamada “americana” tuvo que esperar a casi la llegada de la Segunda Guerra Mundial?

 

Quién?

 

Nota importante: salvo el primer párrafo y la fecha del descubrimiento de la vacuna contra la fiebre amarilla que son hechos históricos ciertos, el resto del texto es una distorsión malévola de los conocimientos históricos.

 

Espero que los ayude a comprender qué es la “historia”  revisio-complotista que navega por allí.

Pastiche: imitación o plagio que consiste en tomar determinados elementos característicos de la obra de un artista y combinarlos, de forma que den la impresión de ser una creación independiente. Real Academia Española

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