NAPOLEON NO EXISTIO

POR Pierre MENARD, Le Huffington Post

Publication: 21/11/2014 07h43 CET Mis à jour: 21/11/2014 07h43 CET

 

ME SACO EL SOMBRERO

 

Mientras que el sombrero de Napoleón acaba de ser rematado en Fontainebleau en 1,8 millones de euros, podemos afirmar que se trata de una enorme estafa. Porque le Emperador no existió.

 

Es lo que afirma Jean Baptiste Pérès (1752-1840), quien fue magistrado y profesor de matemáticas en su panfleto  Comme quoi napoléon n'a jamais existé ou grand erratum source d'un nombre infini d'errata à noter dans l'histoire du XIXe siècle. (“Como napoleón no existió nunca o el gran error fuente de un nombre infinito de erratas a notar en la historia del silo XIX”)

 

La idea es osada. Corre el año 1827, solamente seis años después de la muerte de napoleón. El erudito busca, en realidad, burlarse de los escritos en esa época a la moda queriendo demostrar por todos los medios posibles que la Biblia es incoherente y mentirosa. El panfleto está dirigido en particular contra Charles François Dupuis quien, en su Origen de todos los cultos o la Religión Universal (1795), intenta demostrar que el cristianismo, el islam y las religiones antiguas tienen los mismos fundamentos, la adoración, en particular de un dios solar.

 

Para subrayar la incongruidad del razonamiento de Dupuis, Pérès decide de llevarlo hasta el absurdo, demostrando que Napoleón “sobre el cual se ha dicho y escrito tantas cosas” no es más que el “sol personificado”.

 

Pero, poco importa las razones que llevaron al venerable Pérès a escribirlas, las pruebas de la inexistencia del Emperador son convincentes.

 

 

PRIMERA PRUEBA: NAPOLEON Y APOLLON TIENEN EL MISMO NOMBRE

 

Napoleón y el dios griego Apollon no son más que uno. La prueba, tienen el mismo nombre. En efecto, “Apollon es la misma palabra que Apoleon”, los dos provienen del verbo griego Apollyo, que significa exterminar.

 

Ustedes podrán argumentar que “ese personaje se llama Napoleón y consecuentemente hay en su nombre una letra inicial que no está en el nombre del sol”. Tienen razón. Pero ello no cambia nada. En efecto, en griego, né se traduce por verdaderamente. “De ello se sigue que Napoleón significa: verdadero exterminador, verdadero Apollon. Es, entonces, verdaderamente el sol”.

 

En cuanto a Bonaparte, se trata de la conjunción de bona parte, buena parte.

 

“Así, nada tiene mayor relación directamente con el sol que los efectos de su revolución diurna y estos efectos son el día y la noche, la luz y las tinieblas (…) el imperio de los buenos y de los malos genios.”

 

Los antiguos se dirigían, por otro lado, a los genios del mal con la imprecación “Abi in malam parte”. Si mala partem designa las tinieblas “no podemos dudar que por bona parte se debe comprender la luz”.

 

Napoleón Bonaparte es, entonces, verdaderamente el sobrenombre de Apollon.

 

SEGUNDA PRUEBA: COMO APOLLON, NAPOLEON NACIO EN UNA ISLA

 

La leyenda quiere que Apollon haya nacido en una isla del Mediterráneo. Como fue el caso de Napoleón.

 

Por otro lado Pausanias afirma que se da a Apollon el título de divinidad egipcia.

 

“Quiso decirnos que los egipcios lo adoraban y ello estable aun más la relación en re Napoleón y el sol; por que se dice que en Egipto Napoleón fue percibido como revestido de un carácter sobrenatural, como el amigo de Mahoma y que recibió homenajes que parecían adoración”

 

TERCERA PRUEBA: EL EMPERADOR Y EL DIOS TIENEN LA MISMA MADRE

 

Según la leyenda, la madre de Bonaparte se habría llamado Laeticia “Pero bajo el nombre de Letitia, que quiere decir alegría, se quiso designar la aurora, cuya luz naciente extiende la alegría en toda la naturaleza; la aurora que da nacimiento al sol en el mundo, como dicen los poetas, abriéndole, con sus dedos de rosa, las puertas del Oriente.”

 

Mejor todavía, la madre de Apollon se llamaba, entre los romanos, Latone y es así que “loetitia es el sustantivo del verbo loetor o del poco usado loeto que quería decir inspirar la alegría”.

 

Pérès hace una conclusión que no tiene refutación “Es entonces seguro que esta Letitia es tomada, como su hijo, en la mitología griega”.

 

LA ULTIMA ESTOCADA

 

No nos quedemos aquí porque el razonamiento continúa durante paginas y más páginas: Napoleón tiene las mismas hermanas que el dios del sol; sus tres hermanos, Lucien, Jérôme y Louis sont las alegorías de las cuatro estaciones; Napoleón tuvo dos mujeres, como Apollon que se unió a la luna (según los griegos) y la tierra (según los egipcios); Napoleón terminó con la revolución, como Apollon que derrotó a la serpiente Python y muchos otros acontecimientos similares.

 

El autor se permite una pequeña perfidia al final de su texto bajo la apariencia de un inocente postscriptum.

 

“P.S. Hubiéramos podido invocar todavía, para apoyar nuestra tesis, un número importante de ordenanzas reales cuyas fechas seguras son evidentemente contradictorias con el reino del pretendido Napoleón. Pero tenemos nuestros motivos para no utilizarlas.”

 

Pérès de burla, aquí, con sutileza de Louis XVIII quien, a su regreso al poder en 1814, firmó sin ridículo las ordenanzas fechadas en su año diecinueve de reinado, tratando así de hacer olvidar al “Usurpador”.

 

 

Traducción de Liliana LEWINSKI

Fuente:

 

Huffington Post

Pierre Menard

Ecrivain, auteur de 20 bonnes raisons d'arrêter de lire

 

Napoléon n'a jamais existé

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Publication: 21/11/2014 07h43 CET Mis à jour: 21/11/2014 07h43 CET

 

 

 

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