Un modelo arcaico contemporaneo

FRANCOISE HERITIER

Esta antropóloga de renombre, discípula de Levi-Strauss, hará rechinar los dientes de varios. Mientras la época saluda la progresión social de las mujeres, Françoise Héritier demuestra que esta idea es falsa y que por el contrario la supremacía masculina es todavía universal.

 

En un precedente libro, la antropóloga Françoise Héritier demostraba que la diferencia de los sexos es el origen de todo el pensamiento. Contaba que los primeros humanos, observando la naturaleza, mirando sus cuerpos y descubriendo que existe lo masculino y lo femenino, el esperma y la sangre, el día y la noche, lo frío y lo caliente, lo húmedo y lo seco. Esta categorización binaria hecha en “los albores de la humanidad”, estructura el pensamiento.

 

Hoy, la discípula de Claude Lévi-Strauss, profesor del Colegio de Francia, va más lejos. Demuestra que la supremacía masculina es universal. Está en el corazón de la modernidad, está presente en las técnicas de procreación médica, en el debato sobre la prostitución, en la paridad. Un viaje vertiginoso donde se descubre que lo arcaico está todavía en nuestras cabezas.

Françoise Héritier nació el 15 de noviembre de 1933 en Francia. Antropóloga, sus trabajos fueron dedicados sobre todo al parentesco, el incesto, la violencia y la simbólica de los cuerpos.

Sus libros principales: El ejercicio del parentesco, Las dos hermanas y su madre, El incesto, Masculino/femenino: vol. I Pensar la diferencia, vol. II  Disolver la jerarquía, De la violencia I y II, Contracepción: obligación o libertad

 

 

LE POINT : Al principio entonces, lo masculino y lo femenino. Después, muy rápido, lo masculino domina por todos lados, siempre. Como se insinuó la jerarquía en la diferencia de los sexos?

 

FRANÇOISE HERITIER : Las observaciones hechas en los albores de la humanidad son concretas. La sangre es caliente y significa la vida. El hombre no la pierde que  por accidente o voluntariamente, en todo caso de modo activo. Es considerado como constantemente caliente. La mujer pierde su sangre periódicamente, lo que le da un carácter frío y húmedo y  la pierde sin poder impedirlo, lo que le confiere un carácter pasivo. Así, en la mayor parte de las sociedades, lo activo es masculino y superior al pasivo femenino. El hcho que estas categorizaciones binarias sean jerarquizadas, más allá de la simple diferencia, significa que la jerarquía proviene de otra razón que esas diferencias sexuadas.

 

 

En efecto, entre todas las observaciones hechas por nuestros ancestros, hay una particularmente inexplicable, injusta, exorbitante: las mujeres hacen sus semejantes, hijas como ellas, los hombres, no. Necesitan las mujeres para hacer sus hijos. Pero esta capacidad de producir lo diferente, los cuerpos masculinos, se volvió contra las mujeres. Ellas se convirtieron en un medio necesario que se podía compartir. Los hombres deben socialmente apropiárselas en la larga duración para tener hijos. Por otro lado, los sistemas de pensamiento explican el misterio de la procreación disponiendo el germen exclusivamente en el semen masculino. En esta doble apropiación, en el espíritu y en el cuerpo, nace la jerarquía. Ella se inscribe ya en las categorías binarias que caracterizan los dos sexos, por ellas se acompañan necesariamente de la negación, de la desposesión de la libertad y del confinamiento en la función reproductiva.

 

LE POINT: La dominación de lo masculino sería universal en el tiempo y en el espacio?

 

 

FRANCOISE HERITIER: Nuestra lectura es siempre la misma, inmóvil, arcaica de esas categorías  jerarquizadas. Las sociedades,  aun las más evolucionadas, están marcadas por la persistencia de este tipo de pensamiento que llamo el modelo de pensamiento dominante arcaico.

 

Tomemos un ejemplo. En abril  2000 la revista Nature Neuroscience da cuenta de una experiencia sobre la capacidad de salir de un laberinto virtual. La mujer  pone 55 segundos más que el hombre. Por otro lado se muestra que en la realidad las mujeres se orientan en relación a criterios sensibles, los hombres, en relación a criterios geométricos. Parece que las ratas, machos y hembras, harían lo mismo en sus territorios de caza  sin que tenga resultado efectivo sobre  la búsqueda de alimento. La conclusión es una inferioridad de la hembra, sobre la base del postulado que saber orientarse rápidamente según criterios  abstractos es superior a hacerlo más lentamente  según criterios concretos porque lo rápido es superior a lo lento y lo abstracto a lo concreto. El juicio global es así justificado que en relación a una jerarquía de labores abstractos y presente ya en la cabeza tanto del experimentador que del lector. Se ve aquí que prevalecen los datos sexuados, no cuestionables. Hay una buena manera de utilizar su cerebro – para los hombres – y otra que lo es menos – para las mujeres.

 

LE POINT : No hubo ejemplos de micro sociedades fundadas sobre el matriacardo ?

 

FRANÇOISE HÉRITIER : No, el matriarcado es un mito en sentido propio. Los mitos tienen por función justificar por qué las cosas, son cómo son. No cuentan una realidad  histórica anterior sino una historia que justifica que los hombres dominen ahora las mujeres y que tengan el poder. Se cuenta así historias de tiempos pasados en los cuales las mujeres tenían el poder y el saber pero los utilizaban muy mal. Lo que justifica la intervención masculina para reemplazarlas.

 

 

LE POINT :  Pero existen sociedades matrilineares ...

 

FRANÇOISE HÉRITIER : A menudo se confunde el matriarcado mitológico primitivo y las sociedades matrilineares, en las cuales los hombres tienen el poder pero donde la filiación se hace por las mujeres.  Un clan se reconoce por la transmisión de la filiación por las mujeres pero son los hermanos de las mujeres que tienen el poder. La transmisión de bienes y de funciones se  hacen el tío maternal ql sobrino, hijo de la hermana. 

Existen algunas microsociedades de cazadores recolectores que  podríamos pensar que son igualitarias. Pero las decisiones importantes, como cambiar de lugar, pertenecen a los hombres. Las mujeres contribuyen en la recolección e 80% de las necesidades alimenticias necesarias pero es el alimento traído por los hombres, el producto de la caza, que es estimada y valorizada.

 

LE POINT : Algunas mujeres ilustres han dirigido sus países, dominado su imperio, reinado… Esto no contradice su demostración?

 

FRANÇOISE HÉRITIER : Los mujeres excepcionales, cuya conducción fue considerada como masculina. Esto no tiene nada que ver con la situación de las mujeres ordinarias. Mujeres de excepción por el nacimiento o por la ocasión, tales como Hatshepsout, que fue faraona de Egipto, Judith, Elisabeth I,  Catherine de Russie, etc.  Por otro lado, para las mujeres ordinarias, hay situaciones y momentos en las cuales disponen de una “calor” análogo al de los hombres, que puede volverlas peligrosas, ya sea de niñas prepúberes o de mujeres menopáusicas.  La virginidad o el celibato de las mujeres son considerados así como situaciones paradoxales porque alejan las mujeres  de su función de reproductoras, lo que les da algunas veces la capacidad de comportarse como casi-hombres, como  Jeanne d'Arc o la Grande Mademoiselle ( quien, además, era noble por nacimiento) en la historia francesa.

 

LE POINT :  Cuando los países evocan el relativismo cultural para justificar la escisión, la poligamia, el matrimonio forzado, etc, se trata, según usted, de una barrera  cómoda ?

 

FRANÇOISE HÉRITIER : La noción de cultura es respetable, por cierto. Pero recubre sistemas de oposición particularmente remarcables entre pueblos que gozan de culturas diferentes, que se trate del arte, de la  religión, la arquitectura, la comida, de manera de hacer, la etiqueta, etc. Sin embargo cuando se sirven de argumento cultural para oponerse a la aplicación de los derechos del hombre a las mujeres (argumento que, es necesario remarcarlo, fue hasta ahora admitido por las Naciones Unidas) lo que es remarcable no es la diversidad de costumbres, de comportamientos, de convicciones en relación a las mujeres  según los diferentes estado que utilizan esa barrera, pero al contrario la enorme uniformidad de un solo y único argumento: las mujeres pertenecen a los hombres y no pueden  tener como ellos el libre uso de su sexualidad, de sus cuerpo y de su mente.

 

LE POINT : La naturaleza feminina sería una construcción intelectual. Sin embargo, no es cierto que las mujeres son más dulces, más débiles, más frágiles?

 

FRANÇOISE HÉRITIER : Las mujeres tienen quizá la voz o la piel más suave que los hombres aunque ello no sea una generalidad absoluta. La dulzura o la suavidad objectivamente percibida han hecho derivar las cualidades femeninas de pasividad o de sumisión, lo que no es necesariamente así. Se trata bien de una construcción intelectual. De este modo la fisiología sirve para justificar la valencia diferencial de los sexos. Esos trazos llamados femeninos son, por otro lado, generalmente asumidos, hasta revindicados por las mujeres como lo propio de su sexo, de su identidad, su valor refugio. El conjunto del cuerpo social eriga así artificialmente en cualidades “naturales” que no podrían ser modificados, lo que no es en efecto que una prodigiosa doma mental y física, que existe y se practica desde hace milenios.

 

LE POINT : Primera fisura en la dominación masculina : la contracepción. Que usted considera como una conquista más importante para la humanidad que la del espacio.

 

FRANÇOISE HÉRITIER : En la larga marcha hacia la igualdad de los sexos, se pensó siempre que la educación era la primera. Es cierto y  creo también en la necesidad de la educación para la igualdad desde el nacimiento. Pero hay un preámbulo, me parece y es el siglo XX que encontró la solución. Si las mujeres han sido sujetas y sometidas por el sólo hecho de su fecundidad  y de su aptitud a hacer hijos a los hombres, dándoles el derecho a la contracepción institucionalmente reconocido  que le da el status de persona libre. Es el primer paso hacia la igualdad de los sexos.

 

No era el propósito. Este efecto de la contracepción fue acordad a las mujeres prácticamente por error, en todo caso por incomprensión de lo que podía seguir. En efecto, los métodos anticonceptivos pueden ser masculinos o femeninos. Privilegiando la contracepción femenina los legisladores siguieron la inclinación habitual que delega a las mujeres todo lo que concerne a los niños, sin prever las consecuencias de tal decisión. Porque la píldora es ahora verdaderamente un instrumento fundamental de la emancipación femenina.

 

LE POINT : Cuando se interesa a la sexualidad femenina es para inventar la contracepción ? Cuando se interesa a la sexualidad masculina es para dar a los hombres el Viagra, una medicina que duplica su potencia.

 

FRANÇOISE HÉRITIER : Si el político hubiera querido controlar eficazmente los nacimientos, el mejor medio hubiera sido tomar como lugar de control el cuerpo de los hombres. Pero es una utopía! La contracepción medicalizada masculina es difícil de hablar en nuestros países porque ella está en el imaginario  masuclino, asociado a la impotencia y, siempre en el imaginario, nada debe impedir el acto sexual masculino, en el cual fecundidad posible y placer están mezclados. Si la contracepción masculina es un fracaso, por el contrario, el suceso de Viagra es enorme en el mundo entero. Es una substancia cuyo uso se inscribe en la lógica de la dominación masculina.

 

LE POINT : Las tecnologías de la reproducción pueden modificar la relación entre lo masculino y lo femenino ?

 

FRANÇOISE HÉRITIE : Por ellas mismas, no. El profesor Jean Louis David, iniciador de los Cecos - Centres d'étude et de conservation des oeufs et du sperme  (Centros de estudio y conservación des huevos y esperma) -,  se sorprendía que no haya habido jamás un reportaje en la prensa sobre las parejas que hayan utilizado la inseminación artificial con donante (IAD) o sobre los niños nacidos de este modo. Por el contrario, los primeros niños nacidos por fecundación in vitro y trnasferencia de embrión (fivete), como Louisa Brown en Inglaterra o Amandina en Francia, así que sus padres fueron sobremediatizados. La esterilidad que la FIV permite paliar es la de la mujer, no es entonces un problema hablar. La esterilidad paliada por el IAD es masculina, es mal vivida, el recurso de un donador debe quedar escondido a los ojos del mundo. La esterilidad de la pareja ha sido  siempre y en todas partes considerado como casi exclusivamente de origen femenino. Vemos así la traza en nuestro propio sistema de valores. La tecnología, aún la más sofisticada, se moldea tranquilamente en este esquema arcaico de la dominación masculina, comprendida hasta la conceptual.

 

LE POINT : Y el  clonaje ?

 

FRANÇOISE HÉRITIER : El  clonaje no modificará en nada la relación de dominación. Si el clonaje fuera reservado a los hombres, sería necesario procurarse óvulos, a los cuales se sacaría el núcleo femenino y úteros para instalar el óvulo cuyo núcleo fue reemplazado por una célula somática masculina. En esta óptica, el cuerpo de las mujeres sería instrumentalizado. Serían esclavas de los intereses masculinos. En último caso, para seguir en la ciencia ficción, sólo las mujeres podrían autorreproducirse. Alcanzaría con tomar un óvulo, sacer el núcleo, reemplazarlo por una célula somática tomada de su organismo y de reimplantar el conjunto en su propio útero. Una sociedad podría así ser constituida únicamente de líneas femeninas clonadas diferentes, con la condición de conservar algunas simientes congeladas para renovar cada tanto la especie. El généro masculino podría, así, desaparecer. Sería le triunfo absoluto del privilegio exorbitante de la feminidad, no ya de producir lo diferente sino de reproducirse exclusivamente, cuya historia del hombre muestra que quiso siempre la someter y la utilizar. Por mi parte, pienso que  los gobiernos tuvieron razón en prohibir el clonage reproductivo, no porque es un atentado a la dignidad humana, sino porque es un atentado al reconocimiento necesario y al necesario recurso a la alteridad para la constitución de lo social.

 

LE POINT: Usted tiene una posición firme en el debate en curso sobre la prostitución, que opone los partidarios de una reglamentación a los defensores de la abolición. Usted no acepta ninguna de la dos posiciones?

 

FRANÇOISE HÉRITIER: Se argumenta siempre que en materia de prostitución no hay nada que hacer, que se trata de un mal necesario, que es la más vieja profesión del mundo, etc. Por qué? Contesto que se trata simplemente del hecho que, por un acuerdo tácito y en todos los países del mundo, todo el mundo está de acuerdo en pensar que la pulsión sexual masculina no puede ser contenida, que debe seguir su curso, el único límite siendo el de la convención social que quiere que no se pueda, normalmente, utilizar el cuerpo de las mujeres que son bajo el control y la autoridad de otro hombre, padre, hermano, marido – salvo en caso de guerra donde el atentado al cuerpo de la mujer es también un atentado al honor del hombre o de la familia.

Parece normal que los jóvenes hagan su iniciación, que los hombres se alivien en cuerpos  amables porque no pueden contenerse, porque su deseo es demasiado fuerte. Este postulado que no se cuestión es falso. Es entonces él que hay que poner en duda, a través de la educación por supuesto pero también, progresivamente, dominando del interior todos los sistemas de expresión tales como la publicidad  explotan, al mismo tiempo,  la idea que el cuerpo de las mujeres es ofrecido y pertenece a todos los hombres y que este apropiación es su derecho de hombre porque la pulsión sexual masculina es absolutamente lícita y no tiene que ser controlada.

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LE POINT: Y aquí, usted hace notar que un hombre público es un hombre de poder, una mujer pública, una prostituta ?

 

 

 

FRANÇOISE HÉRITIER: Esa paradoja terminológica  fue demostrada por la historiadora Michelle Perrot. Es un chiasme perfecto. La mujer pública es la que hace de su cuerpo la canaleta de los humores sexuales de individuos singulares, actividad considerada como baja y despreciable. El hombre público es el que consagra su pensamiento, su acción, su vida a la acción política concebida como un tributo al bien de la sociedad.

 

 

LE POINT : Y a la prostitución, qué respuesta ?

 

 

 

FRANÇOISE HÉRITIER: Hay que enseñar a los niños que la pulsión sexual de los hombres no es irreprimible  y que muchos de ellos saben canalizarla. Es necesario también admitir que el deseo femenino, aunque ocultado, existe y que fue siempre ferozmente reprimido, aunque lo sea menos en nuestra época en nuestras sociedades occidentales. También hay que hacer comprender, desde muy temprano, la diferencia entre pulsión y deseo por un partenaire elegido.

 

Mi punto de vista es que no hay prostitución libre en la medida en que ella no existe que como respuesta a una demanda que tiene ese carácter incuestionable de irreprimible  y de forma lícita de la pulsión masculina. Por otra parte, la punición del cliente no es posible como modo educativo en tanto que nada es hecho para hacer comprender a los interesados que usar, en contra de dinero, del cuerpo de alguien, es un abuso de poder.

 

 

LE POINT: El paisaje de lo masculino/femenino que usted dibuja es bastante sombrío. Lo político puede modificarlo?

 

 

FRANÇOISE HÉRITIER : Lo político no se hace casi cargo de la cuestión  y, cuando lo hace, le da respuestas poco satisfactorias. Como la implantación de la paridad en la Constitución y por la ley que reconoce así institucionalmente una diferencia natural, fundamental entre los sexos. Más generalmente, las medidas que buscan establecer la igualdad son medidas para llenar un atraso: atrapar el atraso, atrapar lo que está delante. Esto sería posible en un sistema inerte donde aquel que se debe atrapar no se mueve. Se lo ve, por ejemplo, en las astucias electorales impuestas para impedir concretamente que se haga la paridad en nuestras asambleas. De hecho, las medidas eficaces serían aquellas en la que se haría reunir las actividades de los dos sexos y no de hacer correr uno detrás del otro.

 

 

LE POINT : Por ejemplo ?

 

FRANÇOISE HÉRITIER :  Me parece bien, desde este punto de visto,  la instauración (en Francia) de la vacaciones de paternidad, signo primero, lo espero, de otros gestos más eficaces. Hay que creer en la eficacidad de los símbolos para llegar al cambio en las mentes, aunque si ese cambio, para ser universal, deberá todavía llevar algunos miles de años. Pero algunos miles de años por la humanidad, es nada.

 

 

* « Masculin/féminin, volume II. Dissoudre la hiérarchie », de Françoise Héritier (Odile Jacob, 220 pages, 24,50 euro).

Françoise Héritier Elle est née le 15 novembre 1933 à Veauche (Loire). Anthropologue célèbre, ses travaux ont porté le plus souvent sur la parenté, l'inceste, la violence et la symbolique des corps. Ses ouvrages principaux : « L'exercice de la parenté » (Seuil-Gallimard) et, chez Odile Jacob, « Les deux soeurs et leur mère », « De l'inceste », « Masculin/ féminin, vol. I, La pensée de la différence », « De la violence I et II » et « Contraception : contrainte ou liberté ».

 

Le lien d'origine : http://www.lepoint.fr/edito/document.html?did=122421



 

 

Llamo modelo dominante un modelo arcaico que dirige las relaciones entre los sexos en el mundo y que es todavía el del mundo occidental a pesar de las modificaciones de los comportamientos y de la ley. Le uso de los cuerpos de las mujeres es una piedra fundamental.

 

 

Por qué razones la humanidad entera desarrolló sistemas de pensamiento valorizando lo masculino y desvalorizando lo femenino, traducido esos sistemas de pensamiento en acciones y en situaciones de hecho ?

 

 

Por qué la situación de las mujeres es menor, o desvalorizada o bajo imposición et ello de un modo que podemos decir universal, cuando el sexo femenino es una de

las dos formas que forman la humanidad y lo viviente sexuado y que, por ese hecho, su « inferioridad social » no es un dato biológicamente fundado ?

 

La desigualdad no es un efecto de la naturaleza. Fue puesta en marcha por la simbolización desde los tiempos originales de la especia humana a partir de la observación y de la interpretación de hechos biológicos notables. Esta simbolización es fundadora del orden social y de las particiones mentales que están siempre presentes, aún en las sociedades occidentales más desarrolladas.

 

 

 

Es una visión muy arcaica, sin embargo no es por ello inalterable. Muy arcaica porque depende de una trabajo del pensamiento realizado por nuestros muy lejanos antepasados en el curso del proceso de hominización a partir de los datos que les proveían sus sentidos en su entorno.

 

El pensamiento naciente, durante los milenarios de la formación de la especie Homo sapiens, toma su forma sobre las observaciones y sobre la necesidad de darles un sentido, a partir de la primera operación que consiste en poner por pares y en clasificar. Los objetos que se manipulan y son puestos por pares a partir de la constatación de sus características.

 

Los objetos vivientes que observa en el  largo transcurso este Homo que se está haciendo, primero él mismo y sus iguales en su variedad individual y todos los animales visibles al ojo que lo rodean. La clasificación encuentra un obstáculo sobre el mismo hecho: todas las especies, aún las más diferentes en ellas y en su propio seno, comparten una misma constante, ni operable o  innegable: la diferencia sexual.

 

 

 

 

 

Veo aquí la base objetiva  e innegable de un sistema englobante de  clasificación según lo idéntico y lo diferente desde el punto de vista del sujeto que habla. Esta categorización  dualista de base es para mí proveniente de la observación liminar de la sorprendente y fundamental diferencial sexual. Está en el corazón de todos los sistemas de pensamiento de todas las sociedades. Todas funcionan, en efecto, con categorías dualistas, por oposiciones binarias de carácter concreto o abstracto en las cuales se encuentran, al menos las concretas, connotadas del signo de lo masculino o de lo femenino. Esta universalidad, poco importa las cepas humanas originales, clama por una misma causa, la cual reside menos en un cableado cerebral natural, que sería el mismo para todos, que en el efecto que producen las constantes observadas sobre la constitución misma de ese cableado.

 

Pensaríamos sin duda diferentemente si fuéramos no sexuados y sometidos a esta forma particular de reproducción que es la procreación. La aprehensión intelectual de la diferencia sexual sería así concomitante de la expresión misma de todo pensamiento.

 

En todo esto hay solamente el reconocimiento de la alteridad, de la diferencia dual. Por qué la jerarquía, signo de la desigualdad, se insinuó en el corazón de este banal balance oponiendo de a dos los términos antitéticos que deberían tener el mismo valor?

 

Y por qué esta jerarquía se instaura de tal manera que, de modo sistemático, las categorías marcadas por el sello de lo masculino son superiores a los otros? El orden de las categorías puede variar según las sociedades, es el caso por ejemplo por activo/pasivo o sol/luna, pero la valorización es siempre masculina, mientras que se desplaza objetivamente de un término al otro de un mismo doble.

Es importante de guardar en la mente que otros elementos pertenecen también al fundamento primordial de las observaciones hechas por nuestros lejanos antepasados : la vida se acompaña de la muerte, el calor de la sangre connota la vida y la sangre perdida por las mujeres señala su menor calor en relación a los hombres , la copulación es necesaria para que haya nacimiento; todos los actos sexuales no son necesariamente fecundos; los padres preceden a los hijos y los primogénitos a los menores: las mujeres se reproducen por lo idéntico, pero ellas tienen también la capacidad exorbitante de producir cuerpos diferentes a ellas.

 

Es esta última observación que lleva en ella el motor y el germen de la jerarquía. Las mujeres fueron tenidas por el bien más necesario a la supervivencia del grup. Sin reproductoras no hay futuro. Teniendo en cuenta el tiempo necesario a la fabricación in utero,  la alimentación por el seno, el aprendizaje de la autonomía física, una conclusión se imponía:  era necesario que la mujeres sean apropiadas para que los  machos no corran el riesgo de ver el fruto deseado escaparles en provecho de otro, lo mismo que el lazo social del intercambio entre grupos partenaires era necesario para no arriesgar la muerte en las expediciones de captura cuando las mujeres son escasas en el seno del grupo.

 

La regla social de la exogamia hizo del intercambio de esos « bienes humanos » tan útiles un deporte tan apasionante estratégicamente que la guerra o a los actos predatorios, sin que las mujeres pierdan en esto su carácter de botín. El botín, la prenda, el objeto de cambio y de manipulación no es jamás considerado como un partenaire igual en derechos a aquel que lo posee o que considera tener el derecho de disponer a su antojo.

 

El gran resorte de esta apropiación, para que sea totalmente eficaz es entonces la negación de las capacidades femeninas de procreación. Esta negación opera en el corazón de los sistemas conceptuales relativos a la procreación que justifican la apropiación de las mujeres por una inversión de las causalidades, su desalojo de las tareas que el orden social considera como nobles y el establecimiento de un cuerpo de juicios de valor fundados en la denigración, que vemos operar todavía en nuestros días, comprendidas en nuestras sociedades.

La reflexión sobre las observaciones de las fundaciones duras primordiales jugó un papel mayor en esta desposesión infligida a las mujeres. Un primer elemento procede de la necesidad de encontrar una razón a esta capacidad de las mujeres, que hemos llamado “exorbitante”, de producir niños de los dos sexos, es decir de hacer no sólo de lo idéntico sino también de lo diferente.

 

Cómo es posible ? Es una cuestión esencial para la humanidad que ignora el encuentro de los gametos. Una respuesta se impone en todos los casos, muy mayoritarios,  donde la creencia local no hace del sexo del niño el efecto de la voluntad de un poderío extrahumano: si las mujeres hacen hijos, es el índice que son puestos en ellas por la simiente masculina. Ellas no hacen más que darles abrigo y nacimiento. Un paso más y es la teoría aristoteliciana: una relación bien lograda es aquella donde la simiente impone lo masculino a una materia femenina que se reproduciría, de otro modo, por lo idéntico. Para Aristóteles, el nacimiento de las niñas es la primera monstruosidad que indica el fracaso de lo masculino. De allí una prueba de fuerza constante renovada, por razones debidas a déficits particulares.

 

 

Un paso de más. No es tanto porque las mujeres tienen el privilegio de dar a luz los individuos de los dos sexos que es necesario apropiarse de su fecundidad, de repartírselas entre los hombres, de hacerlas prisioneras en las tareas domésticas en relación a la reproducción y al bienestar del grupo y, simultáneamente, de descalificar el conjunto obteniendo además el acuerdo de las mujeres sujetas a su sumisión – por la conservación, sobre todo,  de la ignorancia – que por otra razón, muy próxima y , sin embargo, diferente.

 

 

Para reproducirse por lo idéntico, el hombre está obligado a pasar por un cuerpo de mujer. No lo puede hacer por sí mismo. Es esta incapacidad que sienta el destino de la humanidad femenina. Se notará, también, que no es la envidia del pene que enterine la humillación femenina pero ese escándalo que las mujeres hacen sus hijas mientras que los hombres no pueden hacer sus hijos. Esta injusticia y este misterio  están en el origen de todo lo que sigue, que advino de manera semejante en los grupos humanos desde los orígenes de la humanidad y que llamamos “la dominación masculina”.

 

 

Conocemos la importancia que muchos pueblos ponen en el nacimiento del hijo. La ideología está allí. Cuando los individuos quieren con fuerza tener hijos, ello conduce a un fuerte déficit de nacimientos femeninos en los países donde la demografía es severamente controlada, como en India o en China (donde el sex ratio es actualmente de 117).

 

Este déficit es debido al hecho que abortan los fetos femeninos identificados por la ecografía o que se mate las niñas al nacimiento o que se las abandone. Porque las mujeres suscriben, por la fuerza de la ideología y por la interiorización de este ideología, a un sistema que las pone al servicio de la procreación de lo masculino..

 

Así, el destino de los mujeres habría sido sellado desde el origen del pensamiento consciente, a partir al mismo tiempo, por un lado, de la observación de la diferencia sexual – que condiciona la emergencia por el pensamiento de las categorías binarias que se encontrarán jerarquizadas y valorizadas porque son connotadas respectivamente signos masculinos y femeninos y porque, por otro lado, los hombres deben pasar por el cuerpo de las mujeres para reproducirse a lo idéntico, lo que implica la apropiación y el sometimiento de estas últimas a este tarea y a su inferioridad.

 

Podemos esperar salir de este engranaje? La conclusión se impone rápido. Si las mujeres fueron puestas bajo tutela y desposeídas de su estatus de persona jurídicamente autónoma, que es el de los hombres, para ser confinadas en un estatus impuesto de reproductoras, en recuperando la libertad en ese dominio que podrán adquirir a la vez, dignidad y autonomía.

 

 

El derecho a la contracepción  con lo que implica – consentimiento, derecho de elegir su pareja, derecho al divorcio regido por la ley y no simple repudiación, prohibición de dar en matrimonio las niñas prepúberes, etc. – el derecho de disponer de su cuerpo, constituye la palanca esencial porque se produce en el corazón mismo donde la dominación masculina se produjo.

 

Es el primer escalón: el resto, por necesario y significativo que sea – reivindicación de la paridad política, la igualdad de acceso a la enseñanza, la igualdad profesional, salarial y de promoción en la empresa, de respeto en los pensamientos y en las costumbres, de compartir las tareas, etc – no puede tener efecto  significativo y duradero si este primer escalón  no es subido por todas las mujeres.

 

por Françoise Héritier

 

 

 

Françoise Héritier/Centre Roland-Barthes.

 

Este texto es extraído de la conferencia pronunciada el 28 de enero 2003 en el centro Roland-Barthes (université paris-vii - Denis-Diderot).

 

LE MONDE 10.02.03

 

Link de origen: http://www.lemonde.fr/article/0,5987,3232--308677-VT,00.html

 

Traducción de Liliana Lewinski

 

 

 

 

 

 

 

 

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