ZEEV STERNHELL O LA CONCEPCION IDEALISTA DE LA HISTORIA

Autor: Amélie Brissac

 

Fuente :  26/10/2014 08h16 CET Le Huffington Post

 

Las obras de Zeev Sternhell tienen el favor de los medios : les gusta escucharle decir, ahora que el Frente Nacional gana las elecciones, que Francia es el país del fascismo. Atacado por haber escrito de un modo diferente sobre el fascismo francés, una decena de historiadores acaban de publicar una respuesta colectiva a Sternhell en las Ediciones del CNRS (Conicet francés) : se desmenuza su método y su filosofía de la historia.

 

En su libro-balance, Historia y Lumières, Zeev Sternhell presenta una concepción de la historia que hace reflexionar. Para él las ideas organizan el destino de los hombres y de las sociedades. Tomando como objeto de estudio la larga secuencia que va desde el siglo XVIII hasta nuestros días, nos libra el secreto: es la guerra perenne entre las Lumières (la Ilustración) y la Anti Ilustración. La Ilustración “franco kantiana” afirmo la autonomía de los individuos, cuyo manifiesto fue los Derechos del hombre y del ciudadano de 1789, inspirado por los filósofos, contra la heteronomia reivindicada  por sus adversarios, según los cuales las tradiciones, las particularidades, las religiones priman sobre la libertad. Desde el siglo XVIII, contra Montesquieu, Voltaire, Rousseau, Diderot y Kant, se afirmo el movimiento de los Anti Ilustración, Vico, Herder, Burke, Joseph de Maistre, unos y otros prologados, de generación en generación , desde Taine, Rena, Barrès, hasta los neo conservadores norteamericanos de hoy. Es en ese conflicto intelectual secular que hay que resituar el fascismo “forma exacerbada de la tradición anti Ilustración”.

 

Reconozcamos a este vasto panorama, que el autor ya había trazado en Les Anti-Lumières, en 2006, una grilla de lectura no falta de interés. Los fundadores de la laicidad, por ejemplo, se reclaman del universalismo heredado de la Ilustración; combatieron los sostenedores de la tradición religiosa que la rechazaba. Sin embargo, podemos resumir la historia de tres siglos por sus ideas? “Fiel a mi método que utilizo desde el principio, escribe Sternhell, me puse a buscar conceptos esenciales, características, una “idea madre” como diría Tocqueville o si prefieren, de un Ideal tipo, en el sentido que Max Weber da a ese término”. Bien, pero, como decía Raymond Aron, si la historia de las ideas es legitima, no puede ser suficiente para explicar la evolución de la humanidad, aunque solo fuera para tres siglos de historia occidental.

El vuelo efectuado por el historiador de la Universidad de Jerusalén eclipsa completamente los otros resortes de la realidad histórica. Los resortes humanos, psicológicos, tanto los individuos están ausente de este visión abstracta: donde están las pasiones, las emociones, los sentimientos, los caprichos, los intereses, las creencias, las rivalidades personales, el frenesí, el fanatismo, el resentimiento, la voluntad de poder?  Pero también del peso de los datos económicos, de las crisis, de los factores demográficos, de las competencias internaciones? La polaridad Ilustración y Anti Ilustración puede eclipsar el papel de la contingencia, de las coaliciones imprevisibles, de los tráficos de influencia, en un palabra, de los hechos? Para nuestro autor, la historia empírica debe inclinarse ante la teoría.

 

La Gran Guerra (la Primera Guerra Mundial), catástrofe inicial y matriz de los totalitarismo del siglo XX no juega ningún papel en la génesis del fascimo. Todo estaba ya allí antes de 1914, nacido bajo la pluma de Barrès y de Georges Sorel. George Mosse, en De la Grande Guerre au totalitarisme, utilizo el concepto de “brutalizacion” para mostrar como la guerra mundial había contado en la formación de las mentalidades extremistas violentas, belicistas, favorables al nacimiento del nazismo en Alemania y del fascismo en Italia: desprecio de la muerte, cultura de la virilidad, espíritu de cuerpo fueron sus marcas. Mussolini o Hitler son comprensibles sin la Gran Guerra?

 

El nacimiento del comunismo en Rusia, inseparable de la guerra, luego la creación de la URSS por Lenin serian la obra del Ilustración? Si, puede ser, en su inspiración la Revolución de Octubre reclama la emancipación de los proletarios, de los humillados, de los explotados. Pero el régimen puesto en el poder, la policía política, los campos de trabajo, las hambrunas organizadas, las grandes purgas… La Ilustración estaría al origen del régimen totalitario. A menos que no sea la Anti Ilustración? O las Lumières que se apagaron?

 

Podríamos aun volver a la Revolución, primogénita de la Ilustración que instaura el culto de la diosa Razón. A qué campo pertenece el Terror, el Tribunal revolucionario, las leyes de Prairial que envían a la muerte los sospechosos sin interrogatorio y sin abogado?

 

Para Sternhell no hay mas que una intriga a seguir: Anti Ilustración versus Ilustración. No seguir los hechos, son demasiado complejos, pero los libros, las revistas, los folletines, los discursos de los cuales no duda en extraer citas aisladas pero que para él revelan “lo esencial”.

 

Esta perspectiva nos instruye sobre lo que es el fascismo para Sternhell. Es la realización del movimiento Anti Ilustración, a la vez antiliberal, antidemocrático, antimarxista (Marc se inscribiría en el movimiento de los “filósofos”) . Al mismo tiempo, Francia, a los ojos de Sternhell, es por excelencia la patria del fascismo por es en ese país que el bulangista y antidreyfusar Maurice Barrès invento la alianza del nacionalismo con la reivindicación socialista, mucho antes que Mussolini! El fascismo triunfo alguna vez en Francia? Poco importa, dice Sternhell: allí se invento la doctrina, allí se  encuentra en los años treinta el PSF de La Rocque que él se obstina en etiquetar como fascista a pesar de todos sus contradictores) y, finalmente si, se llega con Vichy a un régimen fascista, mas fascista, mas duro, mas radical que en Italia (sic).

 

Zeev Sternhell tiene, sin duda, el mérito de mostrar el cambio de clima político que sucedió en los dos últimos decenios del siglo XIX. Como la sociedad democrática que se instalaba, con el sufragio universal, la libertad de la prensa y el principio de la era de las masas cambiaba lo dado. Su Droite révolutionaire fue, en 1978, un libro pionero aunque discutible en algunas de sus partes. Pero, obnubilado por el dualismo Lumière/Anti-Lumières, con el que hizo un sistema, puso en la misma bolsa todos aquellos que, en Francia, sin ser marxistas, criticaban el régimen liberal, pedían una revisión de la Tercera Republica demasiado inestable, deseaban corregir los excesos del individualismo. Todos fascistas! O para fascistas o peri fascistas, sin querer jamás tomar en serio lo que el fascismo tenia de especifico, además de su rechazo de la democracia: su dimensión belicista, expansionista, militarista, racista y totalitaria. Podemos temer que la obra de Zeev Sternhell, prometedora en sus comienzos, no haya terminado confundiendo el problema del fascismo.

 

S. Berstein y M. Winock (dir), Jean Pierre Azéma, Steven Englund, Emilio Gentile, HHH, Jacques Julliard, Marie Anne Matard Benucci, Alain Gérard Slama, Paul Thibaud, Jean Paul Thomas, Le Fascisme français La Controverse, CNRS Editions;

 

 

 

 

 

 

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