En el nombre de Israel

 

 

 Peridodico Le Temps, Ginebra,

Viernes 16 DE DICIEMBRE DE 2011

En el nombre de Israel

Frédéric Koller

El ensayista Alexander Adler denuncia el antisionismo israelí en un libro erudito y pleno de pasión, con acentos por momentos, proféticos.

 

 

Es la obra de un intelectual parisino vuelto sionista y angustiado que parte de la constatación que Israel esta hoy en real peligro. Un peligro con múltiples rostros.  El de Irán, en poco tiempo armado del fuego nuclear. El de los vecinos cuya hostilidad no dejaría de reforzarse bajo los efectos de las Primaveras árabes. El del aislamiento internacional que aumenta. Y por ultimo, y sobre todo, de una sociedad israelí que se desgarra.

Con el Pueblo-mundo, Alexandre Adler  nos entrega el relato muy personal del destino del pueblo judío desde sus orígenes. En este gran fresco del judaísmo, con acentos, por momentos, proféticos, se trata mucho de religión y unidad, de revolución y genio, de dramas y destrucción. El autor, con una escritura magnifica, termina su argumento con un llamado para construir la Paz de Dios. “Entonces, y solamente entonces, podremos pensar en el Tercer Templo, porque no lo construiremos solos, no contra el vasto mundo, pero con él”.

La impresionante erudición Alexandre Adler nos lleva por caminos no siempre fáciles. Nuestro sentimiento de confusión no es más, quizás, que el reflejo de un hombre en búsqueda de una nueva identidad, compleja, que mezcla la grandeza de espíritu a las pequeñas cuentas a cobrar.

 

Es la historia de un hombre de origen alemán y ruso, nacido en Francia que toma,  paulatinamente, consciencia de la importancia de su judeidad. “Se nace, se es judío mucho antes de comprender algo sobre el judaísmo. Esta observación, en mi caso evidente, como en el de todo los niños judíos emancipados de mi generación, la de post-guerra (2° mundial), vale también para aquellos que tuvieron el privilegio de beneficiar de una educación mas formal”.

 

Entonces él se descubre un destino único. “La existencia judía esta encaminada por una certeza, la de pertenecer a una familia, a un clan, a una especie de nación, diferente, en todo caso en esta acepción, como ya lo hizo remarcar Raymond Aron, a todas las otras.” Esta pertenencia tiene sus exigencias o sus límites. “Nuestra historia nos enseña que sabíamos ya que no se abandona el judaísmo, aun cuando se nos lo obligara. Abandonar el judaísmo, aun de puntillas, no fue jamás una elección histórica, salvo a la medida de algunas individualidades.”

En ninguna parte, es cierto, no hay una definición del ser judío, del judaísmo. El autor se contenta (pagina 73), de precisar: “Es en este sentido que la judaidad –la pertenencia – permanece mas allá de todo debate y de todo endoctrinamiento. El judaísmo no es una secta ! No se pasa un examen de entrada. El mas ignorante de los judíos tiene tanto derecho a la misma misericordia desolada y comprensiva del Eterno que el mas erudito de los rabinos o de los Premios Nóbel.”

Vayamos al corazón de los términos, polémicos que parte de una « molestia » hacia lo que el autor llama « las nuevas olas de insultadores profesionales en Israel . » Engloba en ellos a escritores como Amos Oz, David Grossman y A. B. Yehoshua  junto a los « pequeños procuradores sin talento de poca monta. » Comprendemos que su objetivo aquí, son los intelectuales de

 

Este « antisionismo israelí » le molesta tanto mas que él lo había, en su juventud, compartido antes de alejarse. Es así que conden izquierda, los nuevos historiadores, los periodistas críticos de Israel  (Alexandre Adler  califica Shlomo Sand de traidor revisionista).a lo que él llama el “gran cambio” del historiador Zeev Sternhell (quien recibió en 2008 el Premio Israel por sus trabajos políticos). Tampoco comparte el llamado al “boicot razonado” de Israel de Stéphane Hessel, aun si, en este caso particular, dice comprenderlo.

Para Alexandre Adler, es cierto Israel es, fue siempre, un estado judío.  Lamenta sin embargo el cofre de Pandora abierto"en mala hora"  por Benyamin Netanyahu con ese debate sobre la necesidad del reconocimiento de un estado judío. Pero su convicción es clara: llego el momento,  para la diáspora de demostrar su solidaridad, “redefender activamente  Israel, no ya triunfante pero desgarrado.”

 

 

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Date de dernière mise à jour : 24/10/2014