Hay muro y muro

Podemos dar un ejemplo que se funda en la semántica para terminar en consideraciones políticas. Una palabra como “muro” puede es cierto corresponder a una definición practica del tipo “obra de Albania vertical” pero un muro puede ser calificado también de “conciso”, de “muralla”, “baluarte”, “parapeto”, “recinto”, que son también “obras de albañilería vertical”. Ello significa que el elemento de lo real que se desea nombrar puede ser visto de diferentes maneras. La elección de la denominación no es neutro: un muro designado como “mampara” insistirá sobre la separación, un muro considerado como “baluarte” subrayara su función de protección, etc. No existe correspondencia directa y univoca entre la materialidad de lo real y las denominaciones potenciales. Esta característica se acentuá con los empleos figurados de la palabra que se fundan en la diversidad de sus propiedades deficionales: “hablar a un muro”, es hacer referencia a su carácter opaco y rígido, mientras que “al pie del muro” explota la idea del obstáculo mientras que “el muro de la vergüenza” se pega al concepto de separación percibido según ciertos valores políticos. En tanto que construcción, un muro puede servir a proteger o a separar, de allí los empleos potencialmente polémicos. En la cuestión del “muro” construido por Israel desde 2002 entre Israel y Cisjordania, sus opositores explotan el semantismo de la separación, empujando la metáfora hasta las nociones de segregación y de apartheid allá donde sus defensores lo han concebido como barrera de protección para evitar los ataques contra la población civil – que disminuyeron de manera radical desde su construcción. Es interesante notar que en hebrero se trata de geder hahafrada, es decir de un “alambrado de separación. Son sus opositores que, para solicitar ciertas connotaciones peyorativas, utilizaron la noción de “muro”, hipérbole que permite una analogía con el Muro de Berlin. De hecho, a pesar de las imágenes vehiculadas para apoyar la utilización de este vocablo, ese pretendido muro esta esencialmente constituido de alambrado (96%, hay cemento en las zonas donde sirve para proteger ciertos lugares de los snipers). Así, se llama “muro” a algo que no es un muro. Se constata así como las propiedades semánticas compartidas por la comunidad lingüística en torno de la noción de “muro” por ejemplo, sirve a describir la realidad y son puestas en marcha (en este caso de manera polémica) por la actividad discursiva de los locutores.

 

Jean Szlamonowicz “Détrompez-vous ! Les étranges indignationes de Sthéphane Hessel décryptées”, Intervalles, Paria, 2011, pp. 19-20

 

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Date de dernière mise à jour : 24/10/2014