Los oligarcas de Sion y el racismo

La oligarquía antisemita

 

Autor : Dominique Sopo Ex presidente de SOS Racisme (Francia)

 

Publicación :  09/06/2013 06h00

 

(Desde hace varias semanas los sitios internet de los  medios franceses  hacen la publicidad del último « documental » de Béatrice Pignède) Hay que decir que, sin hablar del afiche digno de la más pobre iconografía antisemita de los años 30, el título del documental vale por él solo la pena de detenerse en él, "L'oligarchie et le sionisme".

Pretendiendo poner a la luz la instalación de un maléfico « Nuevo orden mundial » cuyo centro neurálgico sería Israel ayudado por sus agentes internacionales que son los judíos y sus acólitos, este documental revela un complotismo neurótico que, aunque se esconde detrás de una denuncia tan vaga como desarticulada del sionismo, no puedo enmascarar los  tufillos antisemitas que emana.

Redactaros en 1901 por un agente de la policía política del Zar Nicolás 11, Los Protocolos de los Sabios de Sion eran el plagio haragán y grosero de un panfleto dirigido contra Napoleón III. Este libro pretendiendo desenmascarar un complot judío logró suceso, obtenido a pesar de la bastante rápida demostración de su carácter apócrifo. Este suceso era debido a una realidad: frente a los grandes cambios del mundo –el capitalismo, el nacionalismo, el socialismo, la democracia, el progreso de la ciencia, la secularización de las sociedades -, tentaba encontraba un chivo emisario que pudiera explicar simplemente estos “desarreglos” de la vida económica y social.

El documental de Béatrice Pignède entonces no innova casi porque es el enésimo exprimido de esta vieja tradición complotista.

Una vez más tenemos derecho a « astutos detectivos » que siguen sin descanso a los complotados y no cesan de hacer conocer el complot (los complots continúan  porque el  complotado es duro de roer). Reconozcamos que nuestros investigadores son de una temible perspicacidad : toda traza dejada por los complotados es encontrada, analizada y disecada. Quién podría poner en duda la sagacidad de nuestros detectives, quienes son capaces de encontrar la prueba de un complot judío (perdón, sionista) en un tarro de crema fresca, en el número de dientes de un tenedor ?  Recordemos por otro lado la brillante demostración que revela a la Humanidad sorprendida y por fin instruida, que el ojo dibujado en los billetes americanos es el índice de un complot judío o de un complot francmasón (dos bandas que se asociarían frecuentemente).

Evidentemente, falta la prueba brillante del complot, la que cerraría por fin y definitivamente el pico de todos los incrédulos. Es necesario decir que ese tonto de Barack Obama, no es más y los sabemos gracias al documental de Béatrice Pignède, que el sirviente de los complotados, pero no es fácil entramparlo.  Jamás una palabra sobre el “Nuevo orden mundial”. Pero poco importa a nuestros defensores de la teoría del complot porque esta ausencia de prueba es en realidad … una prueba del complot perfectamente realizado. Prueba o ausencia de prueba, todo alimenta su paranoia odiosa.

Algunos, embargados por momentos de buena fe, buscarán convencer(se) que lo que es denunciado no es los judíos sino Israel y el sionismo. Pero en realidad, mientras que la política del estado de Israel puede ser criticada y criticable, ella no es más que un carburante circunstancial de los teorías del complot. Por otro lado, el nacimiento del tema del complot judío precedió de varias décadas la creación del estado de Israel, buscando por otra parte en los lugares comunes de un antijudaísmo viejo de varios siglos.

 Pero,  Béatrice Pignède y sus colegas complotistas merecen que se les haga un artículo ? No habría que dejar entre ellas esas personas con tal obsesión  por su objeto de pasión y de odio que pronuncian la palabra « judío » más a menudo que un  Loubavitch ?

Porque el documental que evocamos a través de estas líneas, lo habrán comprendido, está más cerca del pasquín ideológico que de la obra intelectual. En cuanto a la realizadora, precisemos que entre otras cualidades es una glorificadora del régimen de los mollahs iranios y que sabe hacer prueba hacia Dieudonné, Thierry Meyssan o el Robert Faurisson de una mansedumbre que desaparece ante toda traza de judeidad (perdón, de sionismo). De hecho, el documental en cuestión tendría que haber quedado confinado a los círculos –escasos – estrechos del antisemitismo paranoico (perdón, del antisionismo exigente).

 Sin embargo, una dato remarcable interviene en torno de este documental : los medios se contentan generalmente de reproducir una sinopsis que habría sido redactada por la productora. Haciendo esto, los medios terminan poniendo un sello de legitimidad a este documental. Evidentemente, los medios en cuestión no adhieren a la línea de este documental. Pero el hecho que este último haya podido pasar las barreras del filtro deontológico es la marca de un cierto grado de indiferencia y de letargia frente a la evolución perceptible hoy en muchos países europeos: las aguas montantes de un odio antisemita, anti árabe, anti negro y anti gitano a las cuales los diques ceden en silencio.

El amplio eco encontrado por este documental no me lleva a acusar. Me lleva a invitar los medios a reflexionar sobre sus supremas responsabilidades. Responsabilidades que se admiten están reforzadas porque en estos tiempos  turbios y peligrosos que a través de Europa (comprendida Francia) la palabra política oscila entre dos bordes, frente al aumento de los odios y de las tensiones. De un lado, la tentativa de “republicanizar” el personal y las ideas de extrema derecha. Del otro lado, la cobarde tentación de imponer el silencio sobre los temas cuyo tratamiento llevaría a una elevación del nivel de convicción, de coraje y de comprensión de lo que está en juego.

 

Nota del autor : El sionismo se define como el derecho de los judíos a disponer de un estado. Se inscribió en la lógica de los movimientos nacionales del siglo XIX. Se lo presenta hoy, muy a menudo, como una ideología de dominación y de expansión Se instala entonces equivalencias engañosas: no ser antisionista es ser un apoyo de la política de Israel, política de dominación y de maldad que sólo desaparecerá  con la desaparición del estado de Israel.

Fuente:

http://www.huffingtonpost.fr/dominique-sopo/beatrice-pignede-loligarchie-et-le-sionisme_b_3401985.html

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Date de dernière mise à jour : 24/10/2014