Odios tradicionales y politica moderna: Arafat

Arafat: Orígenes y actualidad de la acusación de “envenenado por los judíos”

Texto de Pierre-André Taguieff, 27 de noviembre 2012

Publicado en www.huffingtonpost.fr/pierreandre-taguieff/arafat-origines-et-actualite-de-l'accusation-d'empoisonnement-par-les-juifs_b2196505.html

 

 

La acusación de “conspiración” representa el gran tema antijudío común a la judeofobia europeo-cristiana y a la judeofobia árabo musulmana. La acusación se funda en un postulado: “el judío” es por naturaleza un conspirador. Sayyid Qutb, en su comentario sobre la surata V, reafirma la acusación “Desde los primeros días del islam, el mundo musulmán debió afrontar problemas debido a los conspiradores judíos (…) Sus intrigas continuaron hasta hoy y siguen urdiendo nuevas (2)”. Y esas “intrigas” son debidas tanto a una propensión a la mentira que a las inclinaciones criminales propias a los judíos – rasgo negativo al cual la raciología nazi se esforzó de darle un fundamento “científico”, multiplicando las publicaciones sobre la “criminalidad hereditaria” que se suponía propia a los judíos (3). Así, hace remarcar Richard Breitman, el “Grand Muftí ” Haj Amin al Husseini, siguiendo su scontactos periódicos con los líderes y los ideólogos nazis, logró combinar las dos otras imágenes negativas del judío, el “parásito” y el “criminal”, agregándoles fragmentos de textos religiosos (4). Uno de los principales motivos de acusación, tradicionalmente lanzados contra los judíos, es que habrían complotado para “asesinar a los profetas o haber querido “envenenar al Profeta” (5). Las biografías legendarias del Profeta cuentan, en efecto, que después de haber combatido y vencido con sus fieles a la tribu judía de los Benu Nadhir en la batalla de Khaybar (o Jaybar, oasis situado a 150 km de Medina) en 628, Mahoma asistió a un banquete durante el cual fue servido por la esposa de uno de los jefes judíos vencidos (6). Queriendo vengar sus parientes ejecutados, esta judía quiso envenenarlo  y le sirvió un trozo de cabrito en el cual había agregado mucho veneno, especialmente en el muslo, la parte del cabrito que el Profeta prefería. Pero la tentativa de envenenamiento fracasó porque, por milagro, el muslo se puso a hablar y suplicó al Profeta que no lo comiera. Una versión mas realista: Mahoma escupió el trozo de carne, sintiendo que estaba envenenada, mientras que su amigo lo comió y murió. Luego, el Profeta, sano y salvo, se levantó y se fue. Pero en 632, cuando muere de enfermedad, el recuerdo de este episodio conducirá a ciertos biógrafos a emitir la hipótesis de un lento envenenamiento. Según esos biógrafos, los compañeros de Mahoma contaron que en su lecho de muerte, éste les había confiado que su enfermedad era el resultado de ese envenenamiento.

Lo mismo sucedió en 634, con el primer califa Abu Bakr, suegro y sucesor del Profeta. Según Al Tabari, gran coleccionador de “tradiciones” que conciernen los dichos y hechos del Profeta, el califa Abu Bakr, invitado a comer en casa de un judío, vió llegar un plato de arroz sospechoso. Harith, médico de los árabes, tomó un bocado y lo escupió diciendo “En ese arroz hay veneno que mata al cabo de un año”. Consecuencia, el califa murió una año más tarde al término de una enfermedad que duró dos semanas y a la misma edad que Mahoma (7). Por ello, según la tradición, los que mueren envenenados pueden ser considerados mártires: “Los que mueren por el veneno también son mártires”, escribe Al Tabari (8).

Si la batalla de Khaybar se convirtió, en la cultura islámica, en el símbolo de la victoria de los musulmanes sobre los judíos, la pretendida tentativa de una judía de envenenar el Profeta, hizo legítimas  las acusaciones contra los judíos, conspiradores y envenenadores. La victoria musulmana de Khaybar inspiró sobre todo un canto amenazador entonado a menudo durante las manifestaciones anti israelíes en el Medio Oriente “Khaybar, Khaybar, Ah judíos, el ejército de Mahoma volverá”. El Hezbolla libanés propone esta adaptación “Khaybar, Khaybar, Ah sionistas el Hezbolla llega”.

En la retórica “antisionista” de inspiración islámica, hay un espacio importante dedicado a la amenaza, bajo la forma de una promesa de revancha o de venganza. La batalla de Khaybar y la enseñanza que deben recibir de ella los musulmanes es el centro del discurso, lleno de odio y de resentimiento hacia los “descendientes de monos y de cerdos”, que pronuncia  el predicador egipcio Hazem Shuman el 31 de octubre de 2009 en la cadena de televisión egipcia Al Rahma: “La lección de esta noche es una de las más importantes de la serie. Esta noche vamos a hablar de la batalla de Khaybar, la más grande batalla del profeta Mahoma (contra los judíos) por la cual el Profeta borró toda presencia judía en Medina (…) Lo primero que hizo el Profeta luego de su victoria y del tratado de Hudaibiya, después de haber estabilizado el Estado musulmán y neutralizado el frente koraochita, la primera misión del profeta Mahoma, su primera campaña, la realizó contra los judíos de Khaybar. Es ahora vuestro momento, ustedes los descendientes de monos y de cerdos, las criaturas más malditas que Alá haya creado, ustedes que tantas veces han hecho mal al Profeta. Veinte días solamente después del Tratado de Hudaibiya, el Profeta decidió llevar el ejército a Khaybar. Por qué los judíos en particular? Es un hecho demostrado que los judíos son como el cáncer, si no se los retira del cuerpo de la nación, lo destruirán totalmente. Si no se hubiera ocupado de los judíos, ellos habrían amenazado persas y bizantinos en la península de Arabia. Los judíos son peligrosos para el mundo entero. Amenazaban la estabilidad de la península de Arabia (…) Los judíos de Khaybar, en el año 7 de la Hegira, eran la réplica del Estado de Israel de 2009, por lo que es de la economía terrorífica que ha chupado la sangre de los árabes, del equipo militar y de su superioridad sobre toda la región, de las colonias que constituyen el Estado, de las fortificaciones, como esa barrera de separación que construyen hoy (…) Finalmente (cuando la Batalla de Khaybar), Alá dio fuerza a los musulmanes y lanzaron una ofensiva mártir contra las fortificaciones. Durante toda sus vidas,  fueron héroes en busca del martirio, sacrificando su sangre por el islam. Asaltaron la fortaleza y  capturaron los judíos, por la primera vez. Todos los otros judíos se escaparon (…) Todo el ejército musulmán embistió la fortaleza, el corazón lleno de odio por los judíos y del profundo deseo de vengarse de los descendientes de monos y de cerdos. Todos los musulmanes, hombres y mujeres, estuvieron en la batalla, habitados por el deseo de exterminar los judíos (…) Khaybar tembló ante el sonido del grito 'Alá Akbar' y toda la  península de Arabia tembló con el grito victorioso de 'Ala Akbar'. 1.400 soldados vencieron 10.000 judíos Los judíos fueron vencidos y la reputación del ejército invencible fue destruida. Después de un mes de sitio y de terribles combates, los judíos fueron vencidos. La península de Arabia resonó con el grito de 'Alla Akbar' y los judíos se desplomaron.  Pronto el grito de 'Alá Akbar' resonará a las puertas de Jerusalén y de la mezquita Al Aqsa. Pronto, se escuchará  rugir 'Alá Akbar' el día de la venganza contra los judíos.  Los judíos fueron vencidos (…) Tengo un mensaje para todos los judíos de la faz de la Tierra: el ejército de Mahoma volverá. Ah, descendientes de monos y de cerdos, el día de la venganza se acerca. Ah, ustedes las más malditas criatura creadas por Alá, los que juraron morir ante el profeta Mahona están de regreso. Espérennos y verán, ustedes las mas malditas entre las criaturas (9).

 

La acusación de envenenamiento, inscripta en la tradición cultural musulmana, se convirtió en un lugar común de la retórica “antisionista” contemporánea (10).

La acusación de complot para asesinar con veneno fue lanzada contra los israelíes inmediatamente después de la desaparición  de Yasser Arafat, fallecido de muerte natural el 11 de noviembre 2004 en el territorio francés, acusación periódicamente retomada por la OLP y varios medios palestinos (11). Como los médicos franceses se negaron a publicar los resultados de los exámenes toxicológicos realizados, esta muerte rodeada de misterio se volvió tan molesta como sospechosa (12). La molestia de los medios palestinos provenía de ciertos expertos, a quienes se interrogó sobre los síntomas aparentes  de la enfermedad de Arafat, y que habían diagnosticado una cirrosis del hígado o, más aun, el sida (13), enfermedades poco gloriosas para un  combatiente árabo musulmán idealizado en héroe, elevado desde los años 1970 en símbolo de la causa  palestina, Causa supuestamente “pura”. La conjunción  del misterio y de lo impensable alimentó la imaginación conspiracionista (14). 

Desde el día de la muerte de Arafat, los israelíes fueron acusados de asesinato, sin ninguna prueba, por las Brigadas de los mártires de Al Aqsa, milicia armada cuyo origen es el Fatah  que practican los atentados  suicidas. Así fue lanzado el rumor de un complot criminal organizado por las autoridades israelíes contra Arafat. Este rumor presentaba la gran ventaja de ser muy posible, al menos para el publico arabo musulmán, trabajado por la propaganda “antisionista” fundamentada por la asimilación de los “sionistas” a los “criminales”. El rumor era creíble porque la opinión palestina se lo esperaba: como todos los rumores o las leyendas contemporáneas que “funcionan”, ella respondía  a una demanda social. El primer ministro israelí, Ariel Sharon,  enemigo declarado de Arafat, fue inmediatamente designado como el principal culpable: el estereotipo del “carnicero de Sabra y Chatila” iba bien  con la acusación de complot criminal contra Arafat. Los dirigentes palestinos denunciaron casi unánimemente el asesinato por envenenamiento, tesis que les permitía  preservar la imagen heroica del gran líder desaparecido. Estaban en  armonía con la opinión: según una encuesta realizada entre sus  telespectadores por la cadena satélite Al Arabiya, 83,2% de entre ellos creían a la tesis del envenenamiento.

Esta acusación diabolizante alimentó así la propaganda anti israelí,  pero cumplió sobre todo otra función, en la esfera del imaginario religioso. En un sentido, como lo ha dicho el historiador Franck Collard, a los ojos de los que acusan “los judíos” o “los sionistas” de haberlo envenenado, Arafat es engrandecido por esta muerte que lo acerca al Profeta. Ello ilustra un proceso bien conocido: el de la “heroizacion  del combatiente muerto invicto” (15). La muerte de Arafat por envenenamiento, pareciendo confirmar un rumor antijudío vuelto cliché hace mucho, presenta la ventaja simbólica de asimilar al Rais “a los primeros jefes del Islam y corrobora la perfidia del enemigo original”  (16). Fabricado sobre la base de un viejo estereotipo antijudío, el rumor del envenenamiento del presidente de la Autoridad palestina se transformó en acusación oficial de asesinato político, presentado como el resultado de una conspiración israelí o israelopalestina, poniendo en causa Ariel Sharon y, para algunos (el líder histórico de la OLP Faruk Kadduni, siguiendo a los dirigentes del Hamas), Mahmud Abbas y Mohamed Dahlan (17). Para quienes acusan al general Sharon de asesinato, está claro que esta acusación  sirve para rebajarlo “al miserable nivel de los judíos de Khaybar, justificando el largo e intransigente combate llevado a cabo por los árabes contra los hijos de Isaac, eternos perseguidores de los de Ismael” (18).

Durante la sexta asamblea general del Fatah, reunida el 6 de agosto del 2009 en Belén, fue creada una comisión encargada de investigar la muerte de Arafat (19). Los 2200 delegados del Fatah adoptaron una resolución “haciendo pesar sobre Israel, en tanto que fuerza ocupante, la entera responsabilidad por el asesinato del mártir Yasser Arafat”.

En la edición francesa, publicada en octubre 2009 en una colección especializada en los panfletos conspiracionistas (sobre todo sobre el 11 de septiembre), del libro apologético de la periodista Isabel Pisano, Yasser Arafat, íntimo. La pasión de la Palestina (20), dos textos conspiracionistas son consagrados a la tesis del envenenamiento de Arafat: uno de Isabel Pisano, titulado Muerte natural o asesinato de estado? (p. 313-327), postfacio de la edición francesa, fechada el 29 de agosto del 2009) y el otro firmado por Thierry Mayssan, titulado Las circunstancias políticas de la muerte de Yasser Arafat (p. 357-403), denuncia en su texto un “complot” para matar Arafat, organizado por la administración Bush, conjuntamente con el Primer Ministro Ariel Sharon y dos altos responsables palestinos, Mahmud Abbas y Mohamed Dahlan.

Cuenta así el fin del Rais en un hospital militar de Francia: “Los médicos no logran aislar el veneno sobre todo porque sus asesinos le han inoculado al mismo tiempo el retrovirus del sida que vuelve incomprensibles todos los exámenes. Cae en el coma” 'p. 354).

Estos dos textos fueron agregados a la traducción francesa del libro (con prefacio de Tariq Ramadan) cuya primera edición española es del 2005, es en el marco de una operación de propaganda buscando justificar la decisión, tomada en la sexta asamblea general del Fatah (como ya fue dicho) de investigar sobre la muerte de Arafat y de difundir la tesis del complot criminal , poniendo en causa Abbas y Dahlan que los más radicales de los dirigentes palestinos quieren eliminar.

Asi es realizado, en el universo simbólico de las declaraciones oficiales  de sus fieles,  el deseo más caro del Rais. El segundo día del sitio de la Muqata,  su cuartel general situado en Ramala, donde estaba confinado desde el 29 de marzo del 2002, Arafat había hecho, sobre la cadena Al Jazira, una declaración pasada constantemente durante el período de los combates: “Me quieren ver prisionero, me quieren ver perseguido. Pero yo les digo: No. Solamente mártir, mártir ...(21)”. Siete años más tarde el aspirante mártir se convirtió  en un mártir oficial.

El nieto del fundador  de los Hermanos musulmanes,  el islamista “moderado” Tariq Ramadan lo celebra con acentos terceromundistas con el refrán de la “lucha justa de los oprimidos”, en su prefacio al libro hagiográfico de Isabel Pisano sobre el “shahid”: “Se puede enviar al ostracismo y/o eliminar  los líderes, no se elimina jamás las causas justas. El símbolo de Yaser Arafat hoy desaparecido deja bien viva la causa  palestina a la cual las consciencias justas adhieren naturalmente. Es el mensaje de Isabel Pisano, es el mensaje de todos  los testigos de las injusticias, es el mensaje de todos los oprimidos y el mensaje por fin de los palestinos: jamás ceder” (22).

Tal es el buen uso de los “mártires”: transformar una causa cualquiera en una “causa justa”. El estereotipo del judío “envenenador”, presente en la cultura islámica desde sus orígenes, se reinscribe en el discurso nacionalista árabe en el transcurso del siglo XX, fusionando con los préstamos hechos a la temática antijudía europea, en particular a la literatura antitalmudista la cual, traducida en árabe desde fines del siglo XIX, difundió ampliamente el tema del crimen ritual judío, entrecruzado con el del “asesinato talmúdico” (23).

Bajo la influencia de los nazis, en los años 1930 y 1940, el “Gran Muftí ” Haj Amin al Hussein adoptó las imágenes biomédicas patologizantes del judío en tanto “insecto” propagador de enfermedades, “bacilo” o “virus”. Al mismo tiempo, el “Gran Muftí ” sostenía que el Corán explicaba claramente sus características negativas (24). En su discurso de propaganda, el aliado admirativo de los nazis había, además, anticipado la imagen reciente del judío como belicista. Aceptaba, en efecto, la creencia de Hitler que los judíos eran los verdaderos  manipuladores y beneficiarios de los esfuerzos de guerra de los Aliados contra el Eje. El discurso que pronunció en Berlín el 2 de noviembre 1943, a la ocasión de un mitin de protesta contra la Declaración Balfour, constituye un condensado perfecto de estos temas de acusación: afirma constantemente que los judíos, creyendo que “todo ha sido creado para ellos y que los demás pueblos son sólo animales, no pueden vivir que “como parásitos entre las naciones, chupando su sangre, robando sus bienes,  corrompiendo sus costumbres” (25). Richard Breitman nota con justeza: “Lo que todos los antisemitas radicales tienen en común es una visión  paranoica y conspiracionista de los judíos y, más ampliamente, del mundo en si mismo” (26). Por otra parte, “una vez que tales visiones son implantadas, tienden  a persistir, transmitiéndose a través  de las generaciones, para convertirse en una parte de la cultura o de una subcultura (27).

 

Podemos verificar todos los días la justeza de esta consideración.

 

Notas

  1. Extractos de Pierre-Andrée Taguieff, La Nouvelle Propagande antijuive, Paris, PUF, 2010.

  2. Sayyid Qutb, citado por Paul Berman, Les habits neufs de la terreur 52004) tr. fr. Richard Robert, Paris, Hachette Littératures, 2004, p. 114

  3. Ibid, por ejemplo, del gran especialista del « crimen ritual judío » que fue Johann von Leers 'Die Kriminalität des Judentums » in Das Judentum in der Rechtswinssenschaft », vol. 3 – Judentum und Werbrechen, Berlin, Deutscher Rechts Verlag, 1936, p. 55-60 ; id. prefacio (« Vorwort »à a Hellmut Schramm, Der jüdische ritualmord, Einee historiche Untersuchung, Berlin, Paul Hochmuth, 1944. Sobre ese tipo de argumento antijudío, ver P-A Taguieff, La judéophobie des Modernes, Paris, Odile Jacob, 2008, p. 287 sq.

  4. Richard Breittman, « Muslim Anti-Semitism : Historical Background », Current Psuchology, 26 (3-4), Special Issue, 2007, p. 213-222 ; htpp://www.schaler.net/Breitman.pdf

  5. Sobre las acusaciones antijudias transmitidas en la cultura islamica, ver sobre todo Bernard Lewis, sémites et antisémites, Paris, Fayard, 1987, p. 146-176, 213-342 ; RobertS. Wistrich, Antisemitism : The Longest Hatred, Londes, Thames Methuen, 1991, p. 1195-267 ; Anne-Marie Delcambre, L'Islam des interdits, Paris, Desclée de Brouwer, 2003, p. 45653 ; Andrew G. Bostom (ed), The Legacy of Islamic Antisemitism, From Sacred Texts to Solemn Hystory, foreword bu Ibn Warraq, Amherst, New York, Prometheus Books, 2008

  6. Ver Norman A. Stillman, The Jews of Arab Lands : A History and Source Book, Philadelphie, PA, The Jewish Publication Society of America, 1979, p. 129-136n 145-149 ; Bernard Lewis, Juifs en terre d'Islam (1984), tr fr Jacqueline Carnaud, Paris, Calmann-Levy, 1986, también Flammarion, coll. Champs, 1989, p. 25-26 ; Andrew G. Boston (ed), The Legacy of Islamic Antisemitism, op. Cit. p. 285-295, 297

  7. Franck Collard, Pouvoir et poison. Histoire d'un crime politique de l'Antiquité à nos jours, Paris, Le Seuil, 2007, p. 286-287

  8. Al Tabari, citado por Franck Collard, Pouvoir et poison, op. Cit. p. 287

  9. « Message de Hazem Shuman, predicador egipcio « a cada judío sobre la faz de la tierra » : el dia de la venganza se acerca », MEMRI, Dépêches françaises, n° 139, 30 noviembre 2009.

  10. Raphael Israeli, Poison : Moderns Manisfetations of a Blood Libel, Lanham, MD, y Oxford (UK), Lexington Books, 2002 ; id. « Poison : The Use of Blood Libel in War Against Israel », Jerusalem Letter/Viewpoints, Jerusalem Center for Public Affairs, n° 476, 15 abril 2002, http://www.jcpa.org/jl/vp476.htm

  11. Sin olvidar los comaneros de ruta, de izquierda y de extrema izquierda o aun los altermondialistas, de la nueva y grande Causa reputada « revolucionaria » o « universal ». Ver por ejemplo Amnon Kapeliouk, « Yasser Arafat fue asesinado ? », Le Monde diplomatique, n° 620, novembre 2005, p. 12 : Stephen Lendman, « Des preuves indiquent qu'Ariel Sharon a ordonné l'assassinat de Yasser Arafat » (3janvier 2007), tr. fr. Mireille Delamarre, 6 juillet 2007, sobre el sitio mondialisation.ca. El periodista israeli Amnon Kapeliouk era un amigo intimo de Yasser Arafat, al cual consagro una biografia empatica : Arafat l'irréductible, Paris, Fayard, 2004.

  12. La sintesis del informe del servicio de reanimacion del hospital Percy de Clamart (Hauts-de-Seine), no prohibe ninguna hipotesis : « Del debate establecido entre un gran numero de expertos medicos de todo tipo de especialidades y de la lectura de los examenes efectuados, resulta que no es posible establecer la causa que explique los sistomas que llevaron al fallecimiento del paciente Arafat » (citado por Amos Harel y Avi Isacharoff, La Septième guerre d'Israel, Comment nous avons gagné la guerre contre les Palestiniens y pourquoi nous l'avons perdue (2004), tr fr Jean-Muc Allouche, Paris, Hachette Littératures, y Paris-Tel-Aviv, Editions de l'éclat, 2005, p. 475.

  13. Otros especialistas consultados formularon la hipotesis de una infeccion bacteriana y mas precisamente la diverticulosis. Sobre estas diferentes hipotesis ver Steven Erlanger and Lawrence K. Altman, « Medical Records Say Arafat Died from a Stroke », The New York Times, 8 september 2005 ; Amos Harel, « Experts : Yasser Arafat Died of AIDS or Poisoning », Haaretz, 8 september 2005 ; Amos Harel y Avi Isacharoff, La Septième guerre d'Israël, op. Cit. p. 475-479 ; id. « Arafat-Israel Murder Conspirancy Is Back From the Dead », Haaretz, 7 agosto 2009.

  14. Ver Rudy Reichstadt « Il y a cinq ans, la mort de Yasser Arafat … et la naissance d'une théorie du complot », Conspirancy Watch, 12 novembre 2009

  15. Franck Collard, Pouvoir et poison, op. Cit. p. 285

  16. Ibid, p. 287. Ver también Franck Collard « Le rôle du poison dans l'histoire », 12 février 2008

  17. Farouq Qaddoumi : « President Abbas Killed Yassir Arafat », The Media Line Staff, 14 julio 2009

  18. Franck Collard, Pouvoir et Poison, op. Cit. p. 287

  19. Ver Khaled Abu Toameh, « Le Fatah enquête sur la mort d'Arafat », Jerusalme Post (edicion francesa), 6 de agosto 2009. Sobre este tema ver Franck Collard, « Arafat, Mahomet et le poison », L'Histoire, n° 295, février 2005, p. 20-21 ; id. Pouvoir et poison, op. Cit. p. 285-287 ; Emmanuel Taïeb, « Rumeurs politiques et régime médiatique : la mort d'Arafat », Quaderni, n° 58, automne 2005, p. 5-13 ; id. « La 'rumeur' des journalistes », Diogène, n° 213, janvier-mars 2006, p. 133-152 ; Rudy Reichstadt, « Il y a cinq ans, la mort de Yasser Arafat … et la naissance d'une théorie du complot », art. Cit.

  20. Isabel Pisano, Yasser Arafat, intime. La passion de la Palestine (2005-2009), tr. fr. Gisela Bulwa, Genève, Editions Timéli, y Paris, Editions Demi-Lune, 2009. La conclusion del libro se termina por una celebracion de la memoria del « Gran Mufti » de Jerusalén, Haj Amin al Husseini, « este joven miembro de la familia de Zahua, la madre de Yasser Arafat » (p. 346). Lo serio del libro, publicado en la coleccion intitulada « Resistencias » esta garantizado, al menos a los ojos de los « antisionistas », por el prefacion firmado por Triq Ramadan y los anexos de Thierry Meyssan, cuyos dos best sellers (L'Effroyable imposture y El Pentagate) son reeditados en un volumen de la coleccion « Resistencias », especializada en la publicacion de panfletos denunciando la « version oficial » del 11 de septembre. En sus anexos, monumento de incultura historica y de desinformacion, el ideologo conspiracionista afirma sin verguenza que el « Grand Mufti », cuya carrera politica es jalonada de pogroms y de asesinatos (eliminaba fisicamente todos sus rivales y opositores) « eligio la no violencia » (p. 380). Por un efecto de comicidad involuntaria, Meyssan presenta el Hamas como un « partido politico islamista progresista » (p. 359). En cuanto a los Hermanos musulmanes, se trata de una « confraternidad politico-religiosa creada en Egipyo en 1928 (…) para luchar culturalmente contra el imperialismo britanico (p. 358). El islamismo es situado asi bajo el signo del « progresismo » y de la justa « lucha cultural » contra « el imperialismo ».

  21. Yasser Arafat citado por Amos Harel y Avi Isacharoff, La Septième guerre d'Israël, op. Cit. p. 299.

  22. Tariq Ramadan, prefacio a Isabel Pisano, Yasser Arafat, intime, op. Cit., p. 14.

  23. Ver Sylvia G. Haim « Arabic Antisemitic Literature : Some Preliminary Notes », Jewish Social Studies, 17(4), octobre 1955, p. 307 sq. ; Yyehoshafat Harkabi, Arab Attitudes to Israel (1968), tr. ingl.Misha Louvish [1972], 2e éd., Jérusalem, Israel Universities Press, 1974, p. 270-274 ; Bernard Lewis, Juifs en terre d'Islam, op. cit., p. 209 sq. ; Id., Sémites et , op. cit., p. 167 sq. ; Norman A. Stillman, "Antisemitism in the Contemporary Arab World", in Michael Curtis (ed.), Antisemitism in the Contemporary World, Boulder, CO, et Londres,Westview Press, 1986, p. 75 ; P.-A. Taguieff, La Judéophobie des Modernes, op. cit., p. 294 sq. Por los desarrollos contemporaneos, ver Rivka Yadlin, "Théologie et idéologie antisémites dans le monde arabe", in Léon Poliakov (dir.), Histoire de l'antisémitisme 1945-1993, Paris, Le Seuil, 1993, p. 356-383 ; d., "Anti-Jewish Imagery in the Contemporary Arab-Muslim World", in Robert S. Wistrich (ed.), Demonizing the Other: Antisemitism, Racism and Xenophobia [1999], rééd., Londres et New York, Routledge, 2003, p. 310-322 ; Robert S. Wistrich, Muslim Anti-Semitism: A Clear and Present Danger, New York, The American Jewish Committee, 2002. (24) Martin Cüppers, Klaus-Michael Mallmann, Croissant fertile et croix gammée. Le Troisième Reich, les Arabes et la Palestine, op. cit., p. 134 sq. (25) Voir Dennis Praeger and Joseph Telushkin, Why the Jews: The Reason for Antisemitism, New York et Londres, A Touchstone Book, 2003, p. 107 ; Jennie Lebel, The Mufti of Jerusalem: Haj-Amin el-Husseini and National-Socialism, tr. angl. Paul Münch, Belgrade, Chigoja stampa, 2007, p. 155-157 ; Jeffrey Herf, Nazi Propaganda for the Arab World, New Haven et Londres, Yale University Press, 2009, p. 185. (26) Richard Breitman, "Muslim Anti-Semitism: Historical Background", art. cit. (27) Id.

 

 

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Date de dernière mise à jour : 24/10/2014