Pro-palestinismo y anti-semitismo 1

Propalestinismo y antisemitismo

Primera Parte

 

Autor: Pierre-André Taguieff, LeHuffPost, 13 de marzo de 2013

 

Hoy, en Francia, los judíos no son más, salvo algunas excepciones, víctimas de discriminación en el empleo, en la educación, en el alojamiento . Tienen acceso libre a las oficios de los medios y de la cultura, a las carreras administrativas y no son mâs objeto de discriminaciones en el acceso a los puestos de responsabilidad política. Pero son víctimas de estigmatizaciones, de amenazas y de violencias físicas provenientes de nuevos medios sociales, culturales y políticos que no tienen nada que ver con la vieja extrema derecha antijudía. Son también, paralelamente, victimas de una difamación global permanente, alimentada por una parte del sistema de los medios, adherida al punto de vista “antisionista” y repitiendo los rumores negativos. Ello los expone a una sospecha permanente, sobre su solidaridad, percibida como una complicidad criminal, con los israelíes. A las violencias antijudías “de los de abajo”, atribuidas por lo esencial a los islamistas radicales nacidos en Francia, se agrega la judeofobia cultural “de arriba”, producida y reproducida por los representantes de un medio político-intelectual y mediático “izquierdista” mecánicamente unida a la causa palestina que, desde sus puestos de poder o de influencia, contribuyen a un adoctrinamiento judeofóbico de masa.Este izquierdismo cultural ocupa un espacio mucho más vasto que el del izquierdismo político. Atraviesa las fronteras entre la izquierda y la extrema izquierda y, sobre algunos temas de acusación (anti-israelismo, anti-americanismo) impregna ciertos sectores de la opinión de derecha.

 

El odio que apunta a los judíos es ideologizado, pero no es por lo tanto explícito. Porque no aparece casi en el espacio publico sino es bajo la forma de las declaraciones virulentas contra Israel y “el sionismo” o “los sionistas”, categorías de uso polémicas cuyas fronteras son indefinidamente extensibles. Desde fines de los años 1960, el odio de los judíos es en efecto llevada por lo que se está de acuerdo en llamar el antisionismo, mezcla de hostilidad sistemática hacia Israel, poco importe la política del gobierno en actividad y de compasión exclusiva por los , poco importa lo que hagan. El propalestinismo incondicional es ahora el vector principal en el mundo del odio de los judíos Al mismo tiempo alimenta los principales motivos para actuar contra el Estado de Israel, reducido a una “entidad” criminal y contra “el sionismo”, figura que encarna uno de los grandes mitos repulsivos de nuestro tiempo. La islamización creciente de la “causa palestina" , causa victimaria universalizada por el juego de propagandas cruzadas, le confirió por otra parte el estatus simbólico de un frente privilegiado del jihad mundial. Es por ello que la última gran ola de judeofobia se caracteriza por una fuerte mobilización del mundo musulmán contra Israel y el “sionismo mundial” se acompaña, con los predicadores islamistas, con una visión apocalíptica del combate final contra los judíos Como lo repite el artículo 28 de la Carta del Hamas (agosto 1988) que resume en una frase la ideología antijudía del movimiento islamista: “Israel, porque es judío y tiene una población judía, desafia al Islam y a los musulmanes”.

 

El programa “antisionista” considerado en sus formulaciones radicales, tiene un objetivo explícito que es querer “purificar” o “limpiar” Palestina de la “presencia sionista” o “judía', considerada como una “invasión” que ensucia una tierra palestina o árabe (para los nacionalistas) o una tierra del Islam (por los islamistas). Como atestigua el discurso de Khaled Mechaal, jefe del gabinete político del Hamas, en ocasión de la conmemoración de los 25 años de existencia del Hamas. La convocación a la destrucción de Israel es formulado como un llamado a la “liberación” de “toda la Palestina”:

Liberar TODA la Palestina es una obligación, un privilegio, un objetivo y un fin. Es la responsabilidad del pueblo palestino y de la nación islámica (de liberar la Palestina) (…) El jihad y la “resistencia” armada son el medio verdadero y exacto de esta liberación y de la restauración de nuestros derechos (…) Un verdadero hombre es el producto de la carabina y del misil (…) La Palestina -desde el rio (Jordan) al mar (Mediterráneo), del norte al sur (es decir todo Israel) – es nuestra tierra, nuestro derecho y nuestra patria. No habrá rendición, aun sobre el más pequeño trozo de esta tierra. Palestina es y fue siempre árabe e islámica. Desde siempre Palestina es nuestra, es la tierra de los árabes y del Islam (…) No hay alternativa a un Estado palestino libre, con una verdadera soberanía sobre el conjunto del territorio de Palestina (...)2”



Tal visión maniqueista del mundo excluye toda posibilidad de dialogo y de compromiso. El arraigo y la expansión en el imaginario del mundo musulmán, de un gran relato negativo sobre Israel y “el sionismo” constituyen uno de los principales obstáculos al establecimiento de la verdadera y duradera paz en el Medio Oriente. Así, los recientes acontecimientos que tuvieron lugar en algunos países de Magreb y de Machrek llevó al aumento en potencia de los movimientos islamistas, ya tanto de los Hermanos musulmanes o de las corrientes salafistas. En consecuencia, el llamado al jihad contra los judíos se banalizó, saliendo de la relativa marginalidad donde la mantenía su apropiación por Al Qaida en los años 1990 y 2000. En Egipto, desde el 30 de junio 2012, el jefe de estado es un Hermano musulmán, Mohamed Morsi, quien, durante un discurso difundido por Al Quds TV, exponía sin tapujos su visión del conflicto israelí-palestino:

O (ustedes aceptan) a los sionistas y todo lo que ellos quieren, o es la guerra. Es lo que los ocupantes de Palestina conocen – esas sanguijuelas que atacan a los palestinos, esos causantes de problemas, esos descendientes de monos y de puercos (…) Debemos emplear contra ellos todas las formas de resistencia (…) No deben posar el pie en ninguna tierra árabe ni islámica. Deben ser echados de nuestros países”.



Esta visión del combate contra los “sionistas” es compartida por el guía supremo de los Hermanos musulmanes, Mohamed Radie, que llamaba al jihad el 11 de octubre 2012 por la liberación de Jerusalén:

El Jihad para recuperar Al Qods es un deber para todos los musulmanes (…) Los sionistas sólo comprenden la fuerza y no renunciarán a sus transgresiones (…) que por el jihad sagrado”.



(La traducción continuará la semana próxima)



Nota del autor: Este artículo se inspira, actualizados, en los análisis expuestos en dos de mis libros recientes: “La Nouvelle Propagande antijuive. Du symbole al-Dura aux rumeurs de Gaza” (“La nueva propaganda antijudía. Del símbolo al-Dura a los rumores de Gaza”), Paris, PUF, 2010; “Israël et la question juive” (“Israel y la cuestión judía”), St-Victor-de-Mor, Les Provinciales, 2011.

(2) Citado en MEMRI, Dépêche française, n° 389, 6 janvier 2013.

 

 

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Date de dernière mise à jour : 24/10/2014